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Preparación de una pared de yeso para
pintar un trampantojo:
Si la pared es nueva, en primer lugar se tendrá
presente que hayan transcurridos un par de meses
(como mínimo), desde la terminación
del enyesado, para tener la certeza de que el
yeso está completamente seco, ya que
este material retiene bastante la humedad. Con
una espátula, quitar los restos de mortero,
gotas gruesas de yeso en las paredes, etc.,
mirar si existen grietas, si son importantes,
abrirlas con la espátula un poco en forma
de uve o en cuña, a continuación,
con el rascador intentar hacer el fondo de la
grieta más ancho que la entrada, mojar
las mismas para quitar todo resto de polvo,
con yeso de escayola o cualquier producto especializado
del mercado (plaste) las tapamos de nuevo, si
fuera necesario se pondría una venda
a lo largo de la grieta, venden unas impregnadas
de yeso y otras adhesivas, especiales para estos
casos.
Con lija del número 5 ó 6, tratar
de alisar los posibles desperfectos que existan
en la pared que se tenga que pintar.
A continuación se pinta una primera
mano (clarita) de selladora (acrilica o sintetica),
cuando seque proceder al masillado de los defectos,
que existan y que sean visibles. Si buscamos
un acabado lo más perfecto posible, se
debe masillar a la luz del día todo lo
que se vea, después hacerlo con las persianas
bajadas y a la luz de una bombilla (en la mano)
con un alargo, una vez hecho esto, se masilla
con la luz de la lámpara que exista,
en el techo o en la pared de la habitación.
Cuando esté seca la masilla, se alisa
con papel de lija muy fina (nº 0, o del
nº 6).
Quitar el polvo de la pared con una escoba,
a continuación, se puede dar unos repasos
con la selladora en los puntos donde exista
masilla, 24 horas después, se pinta todo
con una imprimación acrílica blanca
(utilizando un rodillo de espuma muy prensada,
nos dejará un grabado muy fino), dejar
transcurrir, como mínimo, unas tres horas
entonces la pared estará lista para comenzar
a dibujar.
Si la pared está pintada y está
sucia o en mal estado, suprimir la pintura antigua,
si fuese temple, humedecer con agua y proceder
a su eliminación con una espátula,
una vez seca la pared lijarla para eliminar
o disimular los posibles desperfectos que se
hayan ocasionado con la espátula, a continuación
se trabaja de la misma manera que si la pared
fuese nueva. Si está pintado al plástico,
se lavaría muy bien con lejía
Fénix o con agua y jabón frotando
bien (con estropajo), para tratar de eliminar
cualquier posible resto de humo que pudiera
existir en la pared, masillar, lijar y eliminar
el polvo.
A continuación, dar una capa de imprimación
acrílica blanca y la pared ya estará
lista para comenzar la obra.
Comenzar a dibujar:
Aquí también, será conveniente
realizar SIEMPRE un boceto previo (a
escala con la pared), para tratar de solucionar,
todos los problemas y dudas que puedan surgir
(sobre dibujo, color, perspectiva, composición,
etc.), buscar puntos reducidos de perspectiva,
que podamos situar en la zona de trabajo, para
que su ejecución a gran tamaño
en la pared, sea más segura, cómoda
y precisa.
Cuadricular toda la pared (a escala con el
boceto), con un tono de color, a continuación
ya se puede comenzar a dibujar. El proceso es
muy similar, al de la realización de
un forillo o decoraciones escénicas en
el suelo.
Pasado a tinta (El dibujo):
Cuando el dibujo del trampantojo, sea complejo,
se debe de eliminar con un sacudidor, los excesos
de carboncillo o tiza, según lo que hayamos
empleado para dibujar. Repasar con un pincel
fino todo el dibujo con tinta o con pintura
plástica (acrílica) negra.
Pintar el trampantojo (Trompe-l'oeil):
Empezar a dar color por zonas y términos,
empezando preferentemente por las que estén
situadas arriba, e ir bajando pintando, con
un medio tono de los colores que predominen
en dichas zonas, pintar sin ningún temor,
la tinta volverá a salir en esta primera
capa y se podrá ver toda la obra entonada,
sin que se haya perdido todavía el dibujo
(lineal) de la misma.
La primera capa, la podríamos denominar
como entonación por tintas planas, aunque
en alguna zona, que así lo requiera,
se habrá realizado algún que otro
fundido. Las siguiente capas serán las
que se encarguen de ir dando la forma y el volumen
de los objetos representados, utilizando los
medios tonos empleados, ayudados con una media
sombra y una media luz, en algunos casos, dejar
respirar algo el color del fondo que se dio
al principio.
Un trampantojo se realiza para ser visto de
cerca, hay que cuidar mucho los detalles, trabajando
zonas pequeñas y cuidando los fundidos
o degradados.
Para terminar y para destacar las zonas que
nos interesen, donde corresponda, se le dará
los puntos de máxima luz, con blanco
o casi blanco y en los rincones de máxima
oscuridad, para conseguir profundidad, se puede
utilizar algo de negro mezclado con carmín.
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Comenzar
a dibujar:
Una vez finalizado el boceto a color, se procede
a cuadricular el mismo y el tablero de madera
donde se tenga que realizar la cornucopia.
Pasar a tinta (El dibujo):
Terminado el dibujo sobre el tablero, eliminar
con un sacudidor, los excesos de carboncillo
o tiza (según lo que se haya empleado
para dibujar). Repasar todo el dibujo de nuevo,
con un pincel fino, utilizando tinta o pintura
plástica negra.
Recortar la madera y colocación de
listones:
Al secar la tinta, recortar los contornos (interiores
y exteriores) de la Cornucopia, con una sierra
de vaivén o de marquetería. Una
vez realizado, se lija muy bien todo el contorno,
para que no quede ningún resto de astillas.
A continuación, por la parte de atrás,
se colocan unos listones para que sujeten el
espejo, el cual, se instalará una vez
finalizado el trabajo de pintura.
Pintado de la cornucopia:
Masillar los defectos existentes, así
como, los agujeros de los clavos que se hayan
puesto para sujetar los listones. Una vez seca
la masilla, con papel de lija fino frotar toda
la superficie masillada y limpiar el polvo que
se haya producido muy bien.
A continuación, dar una capa general
a toda la cornucopia (tipo acuarela), de un
color entonado con ocre y un poco de verde.
Dejar que seque bien, lijar entonces, las zonas
rasposas que aparezcan, quitar el polvo y volver
a dar otra capa general con el mismo tono empleado
anteriormente.
Con un tono marrón, ir dando una veladura,
en las zonas que corresponda las sombras.
Preparar un medio tono, parecido al que se
dio como primera capa añadiéndole
algo de amarillo. Respetando la veladura de
color marrón, pintar el resto.
Con un tono amarillento (amarillo rebajado
con blanco y a veces algo de naranja), realizar
unas veladuras en las zonas donde se supone
recibe la luz (sin ser, el tono del brillo definitivo).
Con un marrón más oscuro, pintar
la parte sombría, dejando respirar algo
de la veladura dada anteriormente.
La zona más oscura, pintarla con negro
y carmín (mezclados). Es lo que denominamos
el rincón, éste sitio, es el lugar
más profundo y donde se supone que no
llega nada de luz.
La superficie iluminada por la luz realizarla
con amarillo mezclado con blanco, dejando que
predomine la veladura dada anteriormente. Los
brillos más espectaculares se pintarán
con blanco puro (algunos toques, que no haya
un exceso de estos).
Si se hubiera pintado con pintura al temple,
se protegería el trabajo con una mano
de látex, dicha capa, se tiraría
a pistola.
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