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Cronología del Cáliz El Santo Grial de Valencia es el único de todos los presuntos cálices sagrados cuya historia, por lo menos una gran parte de ella, está documentada. La primera referencia aparece con el traslado de la reliquia desde el monasterio de San Juan de la Peña, en 1399, ordenado por el rey Martín el Humano. Los monjes, con el beneplácito de Benedicto XIII, más conocido como el Papa Luna, cedieron la pieza al monarca quien la dejó para su culto y veneración en el Palacio de la Aljafarería de Zaragoza. Más tarde, la copa sagrada fue traslada a la Ciudad Condal cuando Martín el Humano cambió su residencia a Barcelona. Así consta en el documento del inventario realizado tras la muerte del monarca en 1410. Posteriormente, Fernando de Antequera, sobrino del rey Martín y sucesor del trono, optó por llevar el objeto religioso a la ciudad de Valencia. Primero fue ubicado en el Palacio Real de Valencia, en 1414, aunque posteriormente cambiaría su emplazamiento por el de la Catedral. Desde el siglo XV podemos afirmar que el Santo Grial ha estado en Valencia, aunque ha salido en diferentes ocasiones de tierras valencianas, y ha estado escondido y guardado en Alicante, Ibiza o Palma.
UNA RELIQUIA AUTÉNTICA
Durante la década de los años cincuenta se realizó un análisis científico del Santo Grial que se custodia en la Catedral de Valencia. Un estudio riguroso y detallado, comparable a los realizados en la Sábana Santa de Turín y el Santo Sudario de Oviedo, que certificó la realidad arqueológica de la reliquia. La Revista "Más Allá" ha entrevistado al responsable de aquel examen histórico. Antonio Beltrán lleva más de cincuenta años dedicado a la arqueología. Su extenso currículum - Catedrático de Arqueología de la Universidad de Zaragoza, fundador del Museo Arqueológico de Cartagena y asesor de la UNESCO - ha logrado que sea considerado una eminencia en nuestro país dentro del campo de los estudios historícos y arqueológicos. Destaca el hecho de haber sido el único experto que ha podido realizar una investigación científica sobre una de las reliquias más buscadas y preciadas del cristianismo: el Santo Grial. Transcurrido más de medio siglo, desde que se realizara su estudio arqueorreligioso, viajamos hasta la capital del Ebro para rescatar del baúl de los recuerdos aquel informe que presuntamente demuestra la uatenticidad de la reliquia valenciana. - ¿Como surgió la idea de analizar y estudiar el Santo Grial valenciano? - El presidente de la Real Hermandad del Santo Gáliz, el barón de Cárcer, don Luis B. Lluch Garín, presidente de la Archicofradía y don Vicente Moreno, en nombre de los canónigos del Cabildo de la Catedral de Valencia, me propusieron una conferencia inagural en un curso sobre el Santo Grial. Les respondía que no porque de lo que no sé nada no hablo. Del cáliz sabía muy poco, así que me negué, pidiendo como condición que me dejaran estudiarlo. Pensé que poniendo esta condición no me dejarían examinarlo, ya que según la tradición es un objeto de cultolatría y para realizar este tipo de estudio debería desmontarlo, examinarlo y fotografiarlo. Había que realizar un análisis como si se tratara de una pieza hallada en una excavación arqueológica. Pero para mi sorpresa el arzobispo de Valencia, Marcelino Olaechea, aceptó todas las condiciones. - ¿Le sorprendió esta decisión? - En principio tuve miedo a las opiniones que surgirían por realizar el trabajo. En aquella época, si me negaba sería acusado de "rojo". Y si aceptaba me tildarían de "clerical". Decidiese lo que decidiese, al final, sería criticado, así que opté por hacerlo. Y lo hice por dos razones: la primera, porque como arqueólogo quería saber el verdadero origen de la pieza; y, la segunda, porque Marcelino Olaechea se comprometió a difundir los resultados públicamente aunque los estudios determinasen que se tratara de un fraude. UNA INVESTIGACiÓN COMPLEJA - ¿Cómo se inició la investigación? - Se dictaminó una comisión. Todas las operaciones, de las que se hicieron actas notariales, fueron presenciadas por don Vicente Moreno Borja, canónigo celador del culto del Santo Cáliz y prefecto de Sagradas Rúbricas dela catedral. Los trabajos de desmontado de piedras y elementos Fueron realizados por el orfebre Francisco Pajarón Suay, y tuvieron como testigo a don Guillermo Hijarrubia Lodares, vicario general del Arzobispado. Las fotograftas fueron realizadas por don J. Cabrelles Sigüenza. Todo ello auspiciado por el arzobispo de Valencia, Marcelino Olaechea. - ¿Cómo se llevaron a cabo los trabajos? - Se realizó en diferentes fases: la primera fue la observación directa y táctil, en la que hallamos una inscripción árabe en el pie; la segunda consistió en fotografiar -durante más de cuatro horas- toda la reliquia. Y la tercera, se fundamentó en desmontar las piezas y gemas. Tras esta primera parte determinamos la estructura del cáliz. La pieza está formada por tres partes distintas entre sí y correspondientes a diferentes épocas: copa superior, el pie, formado por un vaso ovalado e invertido, y el nudo, de oro, que sirve de elemento de unión entre la copa y el pie con añadidura de las asas y de una guarnición áurea que soporta el engaste de piedras ricas y de perlas. - ¿Qué hicieron después? - Una vez que desmontamos y fotografiamos el Santo Grial comenzamos a cotejarlos. Para ello viajé a Londres, Florencia y Alejandría y conté con las opiniones de expertos en cada materia. - Como, ¿por ejemplo...? - Profesores como don Manuel Gómez Moreno, de Madrid, don José Maria Lacarra, don Francisco Yndurain, don Ángel Canellas, de Zaragoza, don Pedro de Palol, de Valladolid, don Luis Pericot, de Barcelona, don Antonio Ubieto, de Valencia, los señores Íñiguez, Vázquez de Parga y Martínez Ferrando, de Madrid y Barcelona, respectivamente, pasando por arabistas de la talla de don Jorge Navascues y especialistas en vasos murrinos como el doctor Hardem del Museo de Londres. - ¿A qué conclusiones llegaron? - Éstas no dejaron lugar a dudas: la parte superior del cáliz, la copa, está labrada en calcedonia -mineralógicamente un conglomerado de cristales submicroscópicos de cuarzo-, en una variedad llamada cornalina, de color rojo cereza, que también es conocida como cornarina o cornerina oriental. Se trata de un trabajo finísimo cuyo resultado produce que el material sea traslúcido. Mide 9,5 cms. de diámetro medio en la boca, 5,5 cms. de profundidad por el interior y 7 cms. de altura desde la base hasta el borde. Tras los dos viajes que realicé a Londres para entrevistarme y consultar con el doctor Hardem, para mí el mayor especialista en vasos antiguos y más concretamente en los llamados vasos murrinos, determinamos que esta pieza procede de un taller de Antioquía o Alejandría. El resto de elementos son añadidos, quizás de origen carolingio con una orfebrería excepcional. UN HALLAZGO SORPRENDENTE - Hubo algo que les llamó poderosamente la atención, ¿qué fue? - Sí, es cierto. Lo más espectacular lo encontramos en la parte inferior del cáliz. Hallamos una inscripción árabe en su lado izquierdo -casi paralela al eje menor- y con una longitud de 1,5 cms. Tiene caracteres cúficos y se transcriben como li-izahirati o lilzáhira, cuya traducción sería "para el que reluce" y "para el que da brillo", respectivamente, y que avalaría el origen de esta parte en los talleres de musulmanes situados en Córdoba. - Afirma ser escéptico y pragmático en sus trabajos, pero las conclusiones del análisis avalan la autenticidad dela reliquia valenciana. ¿Estamos ante el auténtico Santo Grial? - No puedo asegurar que éste sea el cáliz de la Ultima Cena. Lo que sí puedo asegural; como arqueólogo, es que no hay ningún argumento en contra que determine que este cáliz pudiera haber sido utilizado en la cena pascual. Si estuvo o no estuvo, no lo sé. Es evidente que desde San Juan de la Peña existe documentación sobre el cáliz. Y, lo que para mí resulta más significativo, es que en San Juan de la Peña donde, de entre todas las copas que tendrían, sólo a ésta se la adoma con unos trabajos de una exquisitez y finura fuera de lo normal. Le dieron una relevancia ornamental fuera de lo común. ¿Por qué? ¿Por qué a este cáliz sí y no a otro? La arqueología no tiene nada que oponer a la autenticidad del Santo Cáliz, antes bien, es capaz de probar con seguridad que, dada la fecha y origen de la copa, ésta pudo estar; perfectamente, en la mesa de la cena pascual. Dirección de correo electrónico: masalla@mcediciones.es
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Juan Pablo II besa el Santo Grial valenciano
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