|
Queríamos
conocer la configuración exacta
de la montaña en la que Otto
Rahn localizó, con
obsesiva insistencia, el reducto
en el que los cátaros albergaban
el mágico y legendario talismán
que les confería consuelo
espiritual y poderío militar.
El escritor germano, convencido
de la existencia material del
mítico objeto, no cejó en
escrudiñar las numerosas cuevas
y grutas que rodean el macizo de
Saint Barthelemy y la comarca del
Sabarés.
Desde
entonces no han cesado las
presuntas ubicaciones realizadas
por eruditos e historiadores. La
tesis catalana se inclinó por el
prodigioso conjunto de
melancólicas ruinas de San Pere
de Roda, con el puerto de la
Selva al fondo.
Otros sostenían que Monserrat
podía haber sido el Mont-Salvat
de la leyenda. La tesis aragonesa
sitúa en el inexplicable y
grandioso conjunto de San Juan de
la Peña el relicario donde se
guardaba el precioso vaso que
siglos más tarde depositaría en
la catedral de Valencia el rey
Alfonso V camino del trono
napolitano. Algunos conocedores
del riquísimo repertorio galaico
de leyendas vivientes suponen que
el monasterio de Cebrero,
antesala de Compostela, podía
significar en el camino jacobeo
un anticipo de gracias
extraordinarias a los peregrinos,
materializado en el mito del
Grial o cáliz al que allí se
rinde culto.
Mi búsqueda fue este verano
más modesta y se atuvo a otros
criterios. ¿Cuántas cordilleras
hay en España con la
denominación de Monte Salvado o
Sierra Salvada? Salvatierras hay
muchas, pero cordilleras con ese
nombre una sola, según creo, y
es de dominio público su
ubicación. La Sierra
Salvada es el antemural de la
meseta castellana que se extiende
de Este a Oeste entre el pico de
Goldecho o Charlazo --sobre el
que se yergue el monumento a la
Virgen de la Antigua, de Orduña--
hasta la peña de Aro, en cuyo
paraje cambia de nombre la
cordillera para llamarse peña de
Angulo, de Igaña; pico del
Ahorcado, peña Complacera,
asomándose finalmente al real
valle de Mena, que se extiende al
pie del escarpe.

Sierra
Salvada, España.
|
|
La Salvada
o Salvada, como suelen
acentuarla los pastores
que allí trabajan, es un
inmenso muro defensivo,
abrupto y tajante, que
constituye la divisoria
de aguas del océano y
del Mediterráneo, y
también el límite de
Burgos con Vizcaya y
Álava. Tiene abundante
bosque de robles, hayas y
fresnos en las laderas
que descienden hacia la
Hermandad de Ayala, una
de las tradicionales
cuadrillas del territorio
álaves que disfrutan de
estos pastizales tan
codiciados. Diez picos,
de 1000 metros de altura
y denominación euskeldun,
conforman el perfil de
estas montañas, que,
contempladas desde
Quejana o Arceniega,
tienen en los días
nubosos un aire ceñudo,
sombrío y amenazador,
propicio para constituir
un escenario wagneriano
adecuado a la gesta de
Parsifal. |
Se discute
sobre la etimología de la
palabra Salvada, que una fábula
atribuye a la exclamación de los
nobles leoneses en retirada desde
la rota Arrigorriaga,
considerándose a salvo tras
alcanzar el portillo de la cumbre
que desemboca en el valle de Losa.
Otros autores, como Néstor de
Goicoechea, el mejor conocedor de
la montaña vasca, se inclinan
por encontrar raíces euskéricas
al vocablo. Lo cierto es que el
Monte Salvat de la crónica
medieval que dio forma a la
leyenda del Grial está aquí, en
la toponimia actual moderna, ante
nosotros. Desde Arceniega, por el
portillo de Angulo en que termina
la Salvada, subimos a la meseta
castellana.

San
Pantaleón de Losa,
Burgos, España.
|
|
Monstruos
en San Pantaleón.
He aquí el valle de
Losa, riente, bien
arbolado, regado por el
río del mismo nombre y
dotado de feraces huertas.
Innumerables lugares y
villas lo pueblan, con
nombres en parte romanos,
como Castrobarto,
Castriciones, Castresana,
Vescolides. Nos detenemos
en un breve conjunto de
casas que se cobijan al
pie de un estraño
monumento geológico: San
Pantaleón de Losa. Un
inmenso atolón terrestre,
roca cretácea semejante
a un navío embarrancado,
levanta sobre sus
espaldas la insólita
silueta de una diminuta y
bellísima ermita
románica. La arquivolta
exterior de la portada se
apea de un lado sobre un
atlante revestido de
corta túnica, ceñida de
cinturón y con un manto
recogido y terciado al
hombro. |
En el otro
lado de la arquivolta, una
extraña y zigzagueante cenefa
vertical y de piedra labrada la
sujeta. Carátulas de diversa
significación aparecen en las
ventanas exteriores. ¿Por qué
tantas máscaras y tantos
animales monstruosos en San
Pantaleón? Me confieso inexperto
en el difícil arte de hacer
hablar a las piedras románicas,
empeño que apasionaba a mi
paisano fray Ramiro de Pinedo,
pero algo me hace sospechar que
en el hermetismo de las tallas de
San Pantaleón se esconde quizá
un mensaje sorprendente.
Bellas Artes parece tener
proyectada una nueva
restauración de este templo.
Desde lo alto del peñasco se
otea el dilatado valle. Al pie de
la ermita brota espontánea una
alfombra de lirios silvestres que
colorean de azul los senderos de
acceso en el mes de mayo.

Iglesia
Románica de Criales,
Burgos, España.
|
|
A poca
distancia hay una
población cuyo nombre,
Criales, evoca la raíz
grial, que nos viene
ocupando. ¿Se llamó
así, Griales o Grial,
este lugar en la
antigüedad?. Aseguran
que sí, pero no he visto
pruebas documentales.
Tampoco hay, como en el
caso de la sierra Salvada,
en la geografía
española otro pueblo o
lugar que lleve ese
nombre. La iglesia
románica primitiva, de
la que poco queda, fue
transformada por el
estilo gótico, salvando
una ventana y dos puertas
románicas en mal estado.
Bajo el suelo hay un
recinto abovedado que
pudiera ser una cripta
primitiva.
¿Guardará ese
subterráneo algún
elemento que pudiera
aclarar la intrigante
cuestión del sugestivo
origen de esta
denominación: Criales?.
¿Hay algún dato más
que pudiera completar
nuestra tímida búsqueda
del Grial en las
estribaciones pirenaicas
del norte burgalés?. |
A mi juicio
existe en el macizo de las
sierras que prolongan hacia el
oeste la sierra Salvada otro
elemento que permite subrayar la
importancia que esta región tuvo
desde que la estabilidad de las
poblaciones a lo largo del siglo
XII, y sobre todo después de la
victoria de las Navas en 1212,
bajo Alfonso VIII, hizo posible
la espléndida floración del
románico en las tierras
burgalesas de la Castilla
reconquistada.
La preciosa monografía del
malogrado Pérez Carmona contiene
en sus páginas un mapa del arte
románico en Burgos, en el que se
observa la densidad de estos
restos arqueológicos en la zona
del valle de Losa; en las
Merindades cercanas a Medina de
Pomar, ribereñas del Ebro y del
Nela, y en el remoto y limítrofe
real valle de Mena.
Nos interesaba -éramos tres los
excursionistas- hallar otros
indicios que pudieran enriquecer
como eslabón suelto nuestra
artesana investigación. Hay en
la historia de la conquista de
Jerusalén por los cruzados y en
la crónica del efímero reinado
de la dinastía de Godofredo de
Bouillon --personaje enigmático
por su origen y por la
descendencia de su linaje-- un
interesante detalle que a veces
pasa inadvertido. Los cruzados
establecieron y levantaron una
fortaleza y monasterio en la
cumbre de un monte, extramuros de
la ciudad, el Monte-Sion.
En aquel lugar venerado se halla
también, según la tradición,
la tumba de David y el cenáculo
en el que de instituyó la
Eucaristía. Hubo en ese cerro un
primer monasterio dedicado a
Nuestra Señora de Sión. Más
tarde apareció establecida allí
una orden religioso-militar, la
de los caballeros del Sión. De
ella se originaron con toda
probabilidad los templarios.
Después del apogeo y de la
liquidación ulterior de la Orden
Templaria por obra del papa
Clemente V y del rey de Francia
Felipe IV, hay quienes se hallan
convencidos de la existencia
continuada y discreta - o
Hermética- de la Orden de Sión,
denominada el Priorato de la
Orden de Sión, en los siglos
siguientes a la extinción
templaría hasta nuestros días.
Creo que hay en Francia
documentación que enumera las
casas y los monasterios que
poseía esa Orden de Sión en
Europa a finales del siglo XIII.
Entre ellas se mencionan las que
funcionaban en España.
Templarios y caballeros de Sión
ser hallaban engarzados
estrechamente entre sí, y
especialmente en las leyendas
relacionadas con el mito del
Grial.
Esos monasterios no eran
importantes ni grandiosos, como
el de Cluny, por ejemplo; pero
llevaban casi siempre el nombre
de Sión. Hay en Europa
occidental varios poblados,
iglesia y monasterios con nombre
de Sión.
En Francia, junto a la basílica
de Vezelay - donde se rinde culto
al sepulcro de María Magdalena,
devoción muy singular de los
adeptos al Priorato-, se alza el
Monte Sión, de cuyo cerro
arrancaba una de las ramas del
camino francés.
Ese montículo es también la
coline inspirée, que dio lugar
al renacimiento literario
católico-nacionalista que
lideraron a primeros de este
siglo Maurice Barrés y Charles
Peguy, entre otros. Hay también
otro Sión en Suiza, capital del
Valais, y existen otros Siones en
Francia y en Irlanda.
En España hay varios lugares de
este nombre que son predios o
lugares de Galicia, Baleares y
Asturias, y un monasterio que
lleva en plural el nombre de
Siones. En la antigüedad no era
sino un solitario templo
románico que albergó una
pequeña comunidad templaria,
según la tradición local.
Contiene esta joya arqueológica
en su portada, en sus ábsides,
en las ventanas y columnas, un
verdadero poema de tallas
simbólicas en estrecho
parentesco estilístico con las
de la ermita de San Pantaleón.
¿Movimiento
esotérico?.
Reconozco la endeble
condición de mis datos, más
indicativos que probatorios. Ya
en 1924, Gregorio Balparda
señaló en su Historia de
Vizcaya y de sus fueros esta
singularidad toponímica
relacionada con el libreto de la
ópera de Wagner.
No pretendo sostener una tesis,
sino aportar una sugerencias al
tema polémico del Grial. ¿Fue
el Grial una realidad histórica
cristalizada en un objeto? o
¿era una corriente del ocultismo
religioso, una mística
hermética, un anhelo de
perfección suprema, de elitismo
de los puros?. Esa búsqueda ¿era
quizá una continuación de
antiguas mitologías
precristianas coincidentes en ese
movimiento para encontar algo
inefable, esotérico, de supremo
valor para el hombre? o ¿estará
la búsqueda del Grial - como
sostienen otros- en la definitiva
introspección de nuestro
espíritu?. El Grial ¿se
hallará en el castillo interior
o en el monte de Juan de la Cruz?.
¡Qué importa! Cualquier motivo
es bueno para peregrinar con un
aliciente por los interminables
senderos de España. El paisaje
revela, la tradición oral de los
habitantes enseña. Los restos
arqueológicos del románico
guiñan desde su pétreo
simbolismo escondidos mensajes.
todo lo que se contempla con
atención y amor en la naturaleza
o en la historia lleva dentro un
lenguaje. Pero ese recado, como
decía el canciller López de
Ayala, nacido en Quejana, al pie
de la sierra Salvada, consiste en
un habla "que anda muy
secreta".
José María de Areilza -
Tímida Búsqueda del Grial. -
Atículo de "El Pais"
30 de Septiembre de 1984.
[ Inicio ]
[ Siguiente ]
|
|
|
|
Chat / Boletín / Búsqueda / Foros / Encuesta / Traducir / Webmail / El Grial Infantil / La Tienda
|
|
|