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SHOWSTRIPSILENCE “Thirteen Tales Of Love And Death" Otra formación italiana de hard rock que intenta con su segundo disco situarse en un confuso panorama musical. Este cuarteto formado en 2004, abogan por recuperar el legado de bandas como Misfits o su antiguo líder Danzig y asumiendo su punk y su terrorífica energia, añadirle un matiz de rock crudo, pesado y sucio para conformar su propuesta. Por cierto, tras la grabación del disco, a finales del 2010, dos de sus miembros, abandonaron el barco; veremos cómo les sienta la savia nueva al futuro de esta formación. Pero esta
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no es ahora la cuestión, sino valorar esta segunda entrega del combo, de notable portada. El disco arranca con "Bloody Fair" y sus riffs salvajes que se silencian ante el ritmo ágil, pesado y agresivo de la pieza antes de volver a unirse como avanzadilla de un estribillo directo, sin concesiones y agresivo aunque suficientemente pegadizo. "The Creature" vendría a ser el primer single del disco pues es del que han hecho un videoclip bastante divertido que puede encontrarse en youtube. Se trata de un tema rockero y sucio sin excesivos aspavientos pero que derrocha actitud y chulería, rematada por un estribillo muy bien llevado. "Kill Kill" baja un poco de revoluciones, siendo algo más reposada y menos agresiva, aún manteniendo ese enfoque sucio y barriobajero, especialmente en un estribillo en que los coros toman el mando y ponen el punto sobre la i a un verso más desnudo y algo atropellado. Tras ella, "Sweet Vampira" es mucho más pausada, casi baladística, recordándome algo al clásico "Ain't It Fun" de los Dead Boys, resucitada por los Guns n' Roses en su infame "Spaghetti Incident". "1882" vuelve a morder con fuerza y rabia, aunque añade un aire más moderno en sus coros algo tratados y un tono más romántico en un estribillo que mantiene el enfoque salvaje del tema pero le añade un leve punto más dulce. Siguen con "Night Of The Ghouls", cuyo inicio rítmico parece predecer un corte un tanto más oscuro y... tampoco, aunque sí es algo menos ágil y menos explosiva, con un ritmo algo más cansino y machacón que sigue mostrando que los chicos saben rockear. "Slaughter House Motel" es más básica, con un aire incisivo y visceral, bien coronado por un estribillo tosco y con un parón más rítmico antes de encarar su recta final. Tras ella, "Drunk Of Blood" muestra un aire más bluesy y pausado pero igualmente incendiario en el que vuelven a incluír pausas que, en esta ocasión, no me parecen tan logradas. "Scared To Death" se aparta ligeramente de la tónica del trabajo pues, en sus primeros pasos, aboga por un tono más siniestro y, en todo el corte, las guitarras suenan menos crudas y punzantes, dotándoles de un aire muy distinto y algo más actual, aunque mucho menos rockero. "Zombie In Love" insiste en mostrar distintas facetas del cuarteto italiano, con un perfil más acústico y un toque mucho más setentero que contrasta con el incendiario y barriobajero cruce entre hard rock y punk del principio del disco. Siguen con "The Black Cat", un corte que ahora sí suena más oscuro y críptico pero en el que vuelvo a echar de menos esa mala leche de los cortes iniciales, aún presente en la línea vocal pero más diluída en guitarras (más preocupadas en construír telarañas sonoras), ritmos y, sobretodo, coros. "Saint Coruvo Lagoon" parece querer recuperar el impulso perdido pero, de nuevo, la mala leche del principio ahora parece algo impostada. La estructura del tema es buena y a nivel de ejecución poco se le puede recriminar, pero le falta algo de pegada. El álbum finaliza con "Splatters", otro corte distinto en que explorar su vena setentera, ahora con un sonido que pretende emular esa década. No es un mal tema pero se aleja en demasía de lo que parecía ser el álbum. Showstripsilence son el claro ejemplo que, a veces, el querer ofrecer un disco largo juega en contra del artista. La primera mitad del disco es amena y divertida, también homogénea pero muestra un grupo que sabe hacer rock visceral y con mala hostia y ese toque oscuro en sus letras les da hasta un ligero encanto. En la segunda mitad del disco parecen perderse recreando otras influencias y cortando con ese discurso coherente y, si bien, no aburren, lo cierto es que pierden bastante credibilidad. Si fuera un cassette, la cara A estaría quemada por el uso y la B, inmaculada. 7 / 10.
Temas destacados: La primera mitad del disco. Se recomienda a: amantes del rock-punk más visceral, aunque teniendo en cuenta la segunda mitad... Jordi (crítica online desde el 14-2-12) |
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