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SAINT “Crime scene Earth”

Saint es una formación de heavy metal cristiano (también llamado white metal) que empezó su andadura a principios de los 80. Esta carrera ha estado llena de altibajos, con multiples cambios de formación y prolongados periodos de silencio. De hecho, en esta segunda época de la banda no es hasta 2004 en que se juntan con la misma formación que tienen ahora que reúne a los fundadores Richard Lynch (el único que siempre ha sido miembro de Saint) y Josh Kramer; recupera a Dee Harrington (que formó parte de Saint a

mediados de los 80 e incorpora a Jerry Johnson y a Larry London. Además, se da la circunstancia que, como mínimo en este álbum, la mayoría de los miembros tocan más de un instrumento así que se nos hace difícil indicar quién toca qué en cada momento.

El álbum arranca con una breve intro entre oscura y majestuosa que precede "Half a times measure", un tema que ya deja las cosas claras de por dónde trancurrirá el disco: heavy metal a la antigua usanza, muy cercano a la NWOBHM y al thrash con una producción correcta que también parece querer recordar el pasado y un tono machacón, tosco y directo sin excesivas florituras. Buen estribillo, por cierto, en este corte inicial, además de unas voces en off que hacen la función de verso en la segunda mitad del tema que le dan un atractivo contraste y evitan la constatación de su excesiva duración. "Terror in the sky" se presenta con una poderosa línea de bajo tras la que surge un ritmo constante, no excesivamente contundente, en que se aposenta una pieza sin un estribillo claro a destacar pero con un buen juego de guitarras y voces, especialmente a final del tema.

"Everlasting God" presenta mayor melodía que le confiere un tono más oscuro a una composición ya de por sí siniestra, muchas más lenta y con una melodía vocal que bien podría haber firmado Alice Cooper. "Crime Scene Earth", pieza que da nombre al disco, también se aferra a un ritmo constante que ayuda a levantar una pieza con cierto regusto a los Judas más clásicos con el voceras, incluso, intentando emular a Halford, consiguiéndolo en cuanto a modulación pero no en lo que a agudos se refiere. La canción, por eso, va creciendo hasta acabar en todo lo alto.

"The Judas in me" se inicia de forma abrupta para luego desarrollar un ritmo dinámico en que se encaja un estribillo no excesivamente destacable. "Too many", por su parte, resulta mucho más atropellada y vuelve a oferecer un contrapunto algo más oscuro y con un andar muy básico y bronco. Tras ella, una versión de "Invader" de los Judas Priest, aparecida en el "Stained class" bastante conseguida que, a la postre, es uno de los temas que más engancha del trabajo.

"Bended knee" es excesivamente sencilla y sustenta toda su fuerza en un ritmo muy básico apenas invariable. Pese a todo se despiden a lo grande con "Lost", mucho más viva y enérgica, desnuda pero muy activa en el principio de un verso que pronto hace acopio de fuerza y se acelera hasta alcanzar un estribillo rudo pero con pegada, netamente ochentero.

En definitiva, se trata de un trabajo ameno y agradable que evoca los inicios de la NWBOHM desde su sencillez que, demasiadas veces se antoja excesiva. Por su parte, la producción y el sonido del álbum también está enfocada hacia esa nostalgia aunque con los medios de ahora, dejando algún que otro leve detalle de modernidad en todo el disco. Pese a todo, si no eres un verdadero true, un fan de aquella época el disco se te acabará haciendo pesado demasiado pronto, incluso puede ser que ni tan siquiera resista la primera escucha y con su larga carrera y trayectoria dudo mucho que cambien en entregas venideras. 7 / 10.

 

Temas destacados: "Half a times measure", "Invader" y "Lust".

Se recomienda a: si eres true puedes escucharlo sin miedo.

Jordi (crítica online desde el 19-8-08)

 

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