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FLEXX BRONCO “Flexx Bronco”

Siempre he sentido cierta admiración por el sello Bad Reputation que, de forma regular, nos descubre bandas nóveles dentro del panorama rockero o incide en bandas con una trayectoria ya algo más dilatada pero que no han alcanzado el éxito que debieran. Uno de sus últimos descubrimentos son estos californianos Flexx Bronco, de San Francisco. Una formación que, en tiempos de punk pop y excesivos clichés comerciales, nos recuerda que hace unos años, el punk era sucio y que si se juntaba con un hard rock igual de callejero,
daban forma a algo que se llamó sleazy. Aunque seguramente este estilo puede usarse de referencia para hablar de ellos, tampoco creo que sea el adecuado pues la música de este cuarteto no desprende glamour, más bien mala leche y puede recordar a bandas como Ramones o Hanoi Rocks, los primeros completamente alejados del estilo y los segundos, originarios del mismo.

El disco arranca con una intro que viene a ser un monólogo de Iggy Pop en una entrevista que dió para una tele canadiense en los días de gloria del punk. Tras ella y sin descanso, surge "Black Limo", una pieza que ya deja entrever todo lo que hemos dicho en nuestras divagatorias primeras líneas. Sí, suena a sleazy, pero me parece que las raíces son otras y hay mala leche y gancho, recordando a buenas bandas de antaño, cuando el rock era peligroso. "The Song That Kills" mantiene la chulería y la soberbia pero es algo más blanda, en términos generales, aunque muy directa en su estribillo amenazador, pero con un aire más clásico y rockero aún sucio en las guitarras que marcan el devenir de la composición.

"Pop" tiene poco de lo que menciona el título, aunque sí es cierto que siguen reblandeciéndose pese a mantener un sonido muy sucio. Ahora se inclinan más hacia un hard rock enérgico y viril, preñado de punk aunque más como concepto que no como música. De hecho, me recuerda algo a los Hanoi Rocks. Le sigue "Lauren Blues In A*" que, como su propio nombre indica, es un blues, muy sucio y callejero, en el que no esconden su apego por estilos más directos, con sus coros viriles que le dan un contrapunto cachondo pero anecdótico que me recuerda a nuestros Mojinos Escozíos.

"A Lesson In Love" vuelve a suponer un giro en la tónica del disco, más cercana a un rock'n'roll de corte más clásico, con algo de surf y muy acelerada, recordándonos muy mucho a los añorados Ramones. Tras ella, "The American Heartbreak" y otra vuelta de tuerca, de nuevo con el punk rock como referente, pero ahora añadiéndole un componente algo más sucio y oscuro que el aire festivo que precedía el anterior corte, a lo Misfits aunque sin los arrebatos asesinos de éstos.

"Go Fast" es rápida, directa y desenfrenada aunque ahora no tan sucia ni tan callejera y hasta un poco más "fácil", aunque de nuevo no busca el gancho comercial y prefiere condensar su paso en poco más de 2 minutos. Y, tras ella, otra "broma", "Johnny's Saloon", un country directo de la orilla del Mississippi, cantando a la calor del fuego mientras las vacas pastan.

"Scratch Me" recupera el rock más sucio con aires sleazy que ocupaba el primer tramo del álbum. Eso sí, se trata de una pieza con algo menos de fuerza que las que copaban ese inicio pero igualmente recomendable, con una sólida labor guitarrera y un sonido totalmente añejo, que no anticuado. Siguen con "Lusty Lady", con un olor a rock más clásico, igualmente con las seis cuerdas como guía y protagonistas del tema, marcando su andar dinámico, recordando ahora, salvando las distancias, a bandas como Buckcherry pero con un sonido más sucio y menos comercial.

"Dead Man" se empalma directamente con el tema anterior y, de hecho, comparten bastantes parecidos, aunque ahora tiran de un estribillo más rotundo y viril, que colma un verso muy pegadizo gracias, especialmente, a unos marchosos fraseos de guitarra. "Scarf Struttin" presenta una introducción más extensa, con cierto protagonismo para el bajo, que presenta una canción amena, de nuevo con añejas raíces pero con un gancho menos definido, más allá de la fuerza y ese misticismo que parece transmitir Guy Thunderbird, heredero de grandes nombres como Michael Monroe.

"Bar Fight" es mucho más sucia, a la par que divertida, como una jam alocada entre miembros de Toy Dolls, Ramones y Hanoi Rocks. Tras ella, el disco finaliza con la pieza más extensa del disco, "Northern Lights" (5 minutos y medio), un corte también distinto, con una influencia mucho más sureña y pretensiones de himno que acometen sin rubor como gran despedida de un trabajo debut brillante.

Flexx Bronco han conseguido firmar un disco de presentación notable que tanto contentará a los que ven el rock como algo divertido, como a los que lo siguen viendo (o les gusta seguirlo viendo) como algo peligroso. El cuarteto aúna influencias del rock más clásico, el punk, el rock más ochentero o incluso, música más americana como el country, el blues o el rock sureño para dar forma a un compendio de canciones que saltan de un género a otro o los mezclan sin rubor y sin avergonzarse de que, en muchas piezas, el cachondeo es mayúsculo. No van a cambiar la historia de la música, pero me lo he pasado muy bien con ellos. 8 / 10.

Temas destacados: El inicial "Black Limo" es el que más gancho tiene.

Se recomienda a: amantes del rock sucio en todas sus vertientes, aunque si echas de menos los días del sleazy, lo disfrutarás un poco más.

Jordi (crítica online desde el 31-1-12)

 

 

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