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FATE “Ghosts From The Past”

Fate son de esas bandas curiosas con una extensa trayectoria pero con pocos discos editado. De hecho, tienen más ex miembros que trabajos en el mercado hasta el punto que no sé si el título de este último trabajo ("Fantasmas del pasado") vendría a hacer un poco de cachondeo hacia ese punto negro de su historia. Aunque, lo cierto es que, a priori, poco debería esperarse o, como mínimo, se deberían albergar muchas dudas de una formación que sólo conserva al bajista de su época de gloria; bueno, el bajista y el nombre que,
esto último, es algo que siempre ayuda.

El disco arranca con los teclados añejos y algo aor de "Children Of The Night", título muy original por un corte rockero. En este primer tema ya se ven por dónde van a ir los tiros: hard rock de escuela europea, teutona para más señas, con un deje claramente ochentero y algún que otro guiño más melódico o incluso más heavy. Eso sí, también sirve para despejar las dudas acerca de su nuevo voceras, el desconocido Dagfinn Joensen, que cumple con creces, igual que también lo hace, aunque de forma más sobria, Torben Enevoldsen (Section A, Fatal Force), el nuevo fichaje a las seis cuerdas.

"Miracle" reserva un papel más preponderante a las seis cuerdas, guíando el tema sobre el manto de las teclas. El problema que presenta este corte es que tras un verso interesante que parece anticipar algo grande, el estribillo hace aguas por todos lados, resultando demasiado sombrío y poco convincente. "Seeds Of Terror" se inicia con unas guitarras más desgarradas que contrastan con los teclados más preciosistas, dando forma a un corte algo más enérgico que, ahora sí, convence en un estribillo algo manido ya, pero que sigue siendo resultón, apariciendo para poner algo de paz tras un puente embravecido.

"Fear Of The Stranger" es algo más pesada, con escalas tímidamente orientales y una mayor orientación técnica de la mano de Enevoldsen que, a la postre, es lo mejor de un tema algo escaso de feeling y nada original. "At The End Of The Day" es más melódica y animosa y consigue enganchar más que su predecesora con su andar más vitalista y el gran trabajo de guitarras, brillando por encima, incluso, del solo de teclado, en que las cuerdas le hacen la cobertura.

Con "All That I Want" siguen su conversión hacia terrenos más melodicos en los que, aunque la originalidad brilla por su ausencia, es dónde parecen sentirse más cómodos los daneses, especialmente su nuevo vocalista que, por tesitura, es en este estilo más hard aor dónde más destaca. Impecable a nivel técnico y de sonido, apuntan unos tímidos coros que no acaban de aparecer además de dispersarse en su final con un guiño a Metallica y más demostración de técnica individual algo fuera de lugar. Turno para balada, "Follow Your Heart", muy sentida y minimalista en sus primeros pasos, con dueto con una voz femenina, para luego ir creciendo y con otra demostración de facultades de Joensen, que tiene momentos a lo Kiske (aunque sin sus graves) y dejes a Coverdale que muestra en cuentagotas.

Los histriónicos teclados marcan el inicio de "Daddy's Girl", una pieza animosa con un estribillo breve pero efectivo, aunque con sobredosis de teclas, siendo éstos los absolutos protagonistas de esta canción. Tras ella, "Moving On" recupera el sentir más melódico, relegando las teclas más a un segundo plano y otorgándole papel preponderante a las guitarras que se unen a la base para marcar el ritmo ágil de un tema que pega pero no consigue dejarte k.o.

"Murder" es mucho más robusta, con las guitarras y las teclas asumiendo distintos papeles, siendo las cuerdas las encargadas de endurecer el tema y las teclas de escribir un fondo sin fisuras aunque no tan enérgico. Por cierto, ahora sí convencen con un estribillo lógico que aporta algo más de dureza al tema sin llevarlo a direcciones más extremas (digamos que el heavy lo roza pero no lo alcanza). "The Last Time" arranca de forma más pausada, con tonalidades acústicas, para luego mostrarse más brava, acaparando su peso un gran estribillo en crescendo con las voces en el ojo del huracán, llevando el mayor peso del mismo y brillando sobremanera.

"I Believe In Rock'n'Roll" tiene el "honor" de ser el corte más duro del álbum. Rozando el heavy en muchas ocasiones y con algún que otro guiño a Hetfield en su agresiva línea vocal, bastante más americana (algo sleazy). Eso sí, el estribillo clásico tras un gran puente no menos añejo (muy próximo al "Hey Stoopid" de Alice Cooper), constituyen lo mejor de un tema que, ahora sí, nos consiguen llevar a la época dorada del hard. El disco finaliza con "The Other Side", otro tema aséptico, que simplemente no consigue enganchar pese a su impecable factura.

Recrear la época dorada del hard rock a estas alturas es algo "peligroso" ya que, realmente, tienes que conseguir transportar al oyente a esos años para salir airoso, máxime cuando se supone, que has vivido esos años en primera persona. El problema de estos Fate es que, tras pegarle varias escuchas a ese disco no me quedan nada claras sus intenciones y eso es lo que más resta enteros al disco. Posicionarse entre el hard rock y el heavy no es algo nuevo, como tampoco lo es aportar varios detalles aor, pero sobrecargar la mezcla con exhuberantes teclados... En fin, que considero que hay temas muy aprovechables y que para decir que siguen aquí, hasta sirve. Pero poco más. 6 / 10.

Temas destacados: Me impresiona la nada original "I Believe In Rock'n'Roll" y el dueto de "Follow Your Heart", el resto es más irregular.

Se recomienda a: gente que le gusta el hard & heavy con sobredosis de teclados aor.

Jordi (crítica online desde el 21-1-12)

 

 

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