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ELEVENER “Symmetry In Motion”

A veces los proyectos mueren al poco de arrancar, otros se consolidan aunque dejen cadáveres a su paso. Digo eso porque lo que comenzó como una alianza entre los músicos suecos Johan Bergquist y Andreas Brodén ahora a pasado a ser una banda completa, aunque sin Brodén. No es este el único cambio sustancial entre el debut de Elevener y este nuevo álbum sino que, además, Johan ha dejado de encargarse de la voz principal, recayendo ahora esta responsabilidad en Pierre Wensberg (Prisoner, Tommy Denander). Decisión

a resaltar pues fuimos muchos los que señalamos la voz de Bergquist como el punto más flaco del grupo. Junto a ellos dos, completan la alineación el bajista Robert Garnold (Heartbreak Radio), el batería Anton Roos (Saffire) y el guitarrista Magnus Lindqvist, primer socio de Bergquist en esta nueva andadura de la banda.

El álbum arranca con la elegancia de "Just As I Thought", una pieza de aor de factura clásica, con unos melosos teclados acolchando una pieza que anda de forma harmoniosa, sin estridencias, aferrandose a los cauces eternos del género, anclados en los 80 y sin visos de modernidad (nada extraño en una banda que afirma orgullosa que ignoran los noventas). La factura, de hecho, es impecable pero le falta algo de pasión. "Hypnotized" sigue la misma tónica, quizás algo más enérgica en sus primeros pasos y con algo más de peso para las teclas que, poco a poco, van compenterándose con las guitarras y un estribillo demasiado familiar, a lo Journey, pero que le da cierto encanto al conjunto.

"Written In Your Eyes" mantiene ese tono reposado y ciertamente americano, aunque ahora la canción ya discurre a un tempo algo más elevado (tampoco demasiado), con leve crescendo en el estribillo coral, volviendo a tirar de manual y ofreciendo otro corte impecable, anclado a los directrices de género pero que, de nuevo, vuelve a resultarme algo frío, quizás por la naturaleza escandinava de la banda o porque todo parece demasiado estructurado, temerosos de apartarse de lo establecido. Nada que ver con "Dare To Love", una pieza más melosa, majestuosa y con un "ligero" aire a Toto, en que el ritmo cobra mayor relevancia, pese a su sutileza, conviviendo con unas teclas igualmente cuidadas pero omnipresentes y unos coros de escándalo, además de las leves pinceladas de las seis cuerdas. Nada nuevo, es cierto, pero sigue gustándome, ¿qué le vamos a hacer?

"Never Would I" es una pieza más marchosa, con un mayor peso para las seis cuerdas. Se trata de otra composición de la escuela Journey aunque con más presencia de las guitarras que, de forma solemne, conducen al tema hasta un estribillo en un leve crescendo en que la voz de Pierre Wensberg convive con unos elegantes coros. Tras ella, "Heal Me" muestra a la banda con un toque más jazzístico pero aún fieles a la esencia de la banda de Neal Schon en una pieza viva que camina, respira y siente.

"Cage Of Broken Dreams" es otro corte despierto, lúcido, elegante y radiante a la vez, quizás incluso un tanto frívolo pero que vuelve a incidir en la época dorada del aor y el rock melódico. Las guitarras se afilan en "Tearing Me Down", una pieza algo más oscura, con un sonido más opaco, incluso en el leve auge que supone un estribillo coral pero falto de pegada. De hecho, es ese poco lúcido sonido el que distancia la canción de los reivindicados 80 e impide que brille en plenitud.

Nos dan un respiro con "For The Times We Share", un corte más melódico, con una ambientación etérea que pretende ceder el protagonismo a la guitarra de Lindqvist y a la voz de Wensberg. De hecho, es una pieza con corazón acústico, aunque eléctrica, un punto de inflexión antes de alcanzar la recta final. "You Got What It Takes", vuelve al sonido más americanizado, el que parecen tener más por la mano. Se trata de un corte más que correcto, de nuevo con cierto aire Journey aunque sin el sentimiento de la mítica formación pero pudiendo resultar un atractivo y apetitoso sucedáneo en estos tiempos actuales. El ábum finaliza con "Modern Times", una pieza en que pretenden sonar algo más actuales, combinando la elegancia y melodía habitual con algo más de garra, aunque como parece suceder cuando las guitarras cobran mayor protagonismo, el resultado es algo oscuro a nivel de sonido, lo que le resta enteros a este desenlace.

Elevener han conseguido firmar un segundo trabajo sólido; un álbum que, especialmente, hará las delicias de los seguidores de Journey, una vez han conseguido una carta ganadora en la figura de su cantante y hacer crecer su ya destacada propuesta con respecto su debut. En este segundo van un paso más allá, olvidándose un poco más de los noventa y acercándose sin reparos a los ochenta, dejándose incluso algo de su propia personalidad en el camino que tampoco es que fuera algo demasiado notable en su anterior trabajo. El único pero es que la producción pierde enteros cuando las guitarras ganan peso aunque tampoco es algo que suceda demasiado, también porque las guitarras tampoco se dejan notar en exceso. En fin, un disco para nostálgicos, entre los que me cuento. 8,5 / 10.

Temas destacados: "Hypnotized", por su estribillo y la mágica "Dare To Love".

Se recomienda a: fans del aor más clásico, especialmente Journey.

Jordi (crítica online desde el 31-5-11)

 

 

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