Discos

ASHA “A path across the elegance”

La verdad es que nunca dejarán de sorprenderme algunos discos que recibo. Éste es quizás uno de los que más ha conseguido hacerlo. Asha es la banda de Kike G. Caamaño, un prolífico artista que se encarga de la total instrumentación del disco, dejando solo las voces a cargo de Miguel A. Paredes, que se desenvuelven con solvencia en este campo. Pero lo que sorprende no es esto, sino el hecho de que este es el onceavo disco de Asha, amén de muchas demos y participaciones en varios discos tributo y, pese a 

haber obtenido cierto reconocimiento allende de nuestras fronteras, aquí siguen siendo unos perfectos desconocidos. El disco se inicia con la relajada "Side to side", un corte demasiado relajado para abrir el disco pero que ya da idea de la buena producción y factura del trabajo y de la elegancia que se desprende de su música. Mucho mejor es "Hometown" con un arranque a lo Mr. Big para dar paso a un sonido de guitarras que recuerdo mucho a Van Halen sobre el que Paredes va acariciando la letra de la canción. Gran tema, sin duda. "Cloud of a dust" vuelve a ser un tema más suave y hasta extraño, destacando las ambientaciones que consigue crear Kike y de nuevo el sonido de guitarra con grandes detalles aunque quizás hubiera dotado de más peso a la batería y así endurecer más el tema y dotarlo de más profundidad y un aire más afilado. "Art museum of life" sigue una línea similar con Caamaño mostrando su elegancia a las seis cuerdas en un corte que ganaría de haber sido instrumental. "A wild moment" está mejor estructurada (en cuanto a compaginar voz e instrumentación), empezando en una onda baladística y con un estribillo muy dulce. "Act of war" arranca con una guitarra muy similar a la de "Art museum of life" para luego desgarrar su sonido y convertirse en un corte más sucio y rockero. "Boundaries of imagination" es instrumental y vuelve a mostrar la influencia de Van Halen en Caamaño. "Midnight nowhere", en cambio es el primer paso hacia el progresivo del disco, un género en el que Kike se muestra especialmente cómodo, aunque, por contra, también es un corte en que su guitarra se muestra más comedida en cuanto a virtuosismo; más cómodo parece estar en "Queen for a day", un temazo de hard rock, con un gran trabajo de guitarras de nuevo y un estribillo muy grande. "Back-drop", es otro corte inquietante, una buena balada con un aire misterioso, que sirve de invitación al gran tema del disco, "A path across the elegance", un progresivo corte de 22 minutos, repleto de todo lujo de detalles, donde de nuevo Caamaño cede todo su virtuosismo en pos de la canción, aunque destacando de nuevo como un gran guitarrista con un gusto exquisito y con un Paredes que me recuerda, en cuanto a timbre y algo en entonación a Joe Elliott (Def Leppard). Ciertamente, este disco de Asha no es un trabajo para oír con prisas, sino para sentarse a escucharlo atentamente y paladearlo. Tanto es así, que en la primera escucha me dio una impresión bastante equívoca del gran voltaje que contiene el álbum. El único pero es que se nota demasiado que Caamaño es guitarrista más que multiinstrumentista y, si bien todos los instrumentos aparecen con maestría el gran sonido del álbum tiene más a destacar las seis cuerdas que la labor que Kike ejerce en el resto, algo que, de solucionarlo, haría de este elegante álbum, un auténtico monstruo. 8 / 10.

Temas destacados: "Hometown", "Queen for a day" y "Path across the elegance".

Se recomienda a: guitarristas y amantes del sonido de la guitarra y rockeros y progresivos que gusten de escuchar discos sentados, descubriendo nuevos detalles cada vez que le dan al play.

Jordi (crítica online desde el 26-2-06)

 

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