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AL OTRO LADO “Sueños y verdades” Segundo disco de esta banda madrileña de la que, sinceramente, poco nos acordábamos. De hecho su debut fue calificado como "prometedor pero con un largo trecho por recorrer" y de eso han pasado ya unos 5 años y, a juzgar por lo que ahora oímos han hecho buena la frase de "el camino se recorre andando". Me explico. En esa ocasión les acusamos de indefinición, de pasar de intentar buscar su parcela entre el heavy y el hard a optar por la vía rápida y mostrar sus influencias sin tapujos. Ahora, muestran mayor madurez y
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consiguen asimilar las influencias, optando por desarrollar más la vía entre el hard rock y el heavy, cercanos al power (digamos que me recuerdan en varias ocasiones a unos Ankhara o unos nóveles Avalanch) pero con un toque clásico y un sonido más que apropiado para sus ambiciones. Es decir, no es una superproducción pero sabe cómo resaltar el conjunto.
Esto ya se nota en la delicadeza con la que inician "En honor de la verdad", con los teclados en primer plano para, tras un breve auge de la mano de las guitarras, enfilar un verso pausado que, de nuevo, avanza a zancadas para alcanzar un estribillo que rebosa elegancia, mostrando un gancho inusitado (sobretodo en el mencionado puente) y sabiendo contagiar esa majestuosidad y ese "savor faire" a lo que queda de pieza, incluso a sus devaneos finales. Tras este prometedor inicio, "Zapato de cristal" no da tregua, con un sonido más rockero y sucio de guitarras que traen consigo una composición más machacona y agresiva que tanto se acerca al hard rock como tantea el heavy en la contundencia de un buen estribillo además de mostrar cierto talante experimental en el solo. "Bicho raro" es un rock más pausado y algo trágico que deposita su peso en las guitarras que tejen una sólida telaraña que sirve para dar más fuerza a la letra y que llame más la atención. Por cierto, habla del individuo frente la masa. Tras ella, "Esperando aquí" vuelve a enarbolar la bandera de la elegancia, con una línea mucho más melódica, sustentada sobre un atractivo bajo y un estribillo dulce que apenas rompe con el devenir del verso pero sí sabe jugar bien sus cartas, dotando de un mayor peso a las guitarras y usando con levedad los coros. "En tus sueños" juega al engaño, arrancando de forma muy heavy para diluirse y oscurecerse en un verso casi inmóvil que sufre un inusitado crescendo que lo eleva en un estribillo sin excesivo gancho pero que sirve de colofón a un tema que parece moverse por impulsos. "No hay victoria", en cambio, se mueve por parámetros más melódicos que incluso esconden ciertos dejes progresivos, dando forma a una pieza trágica y sentida, repleta de amargura, tanto en su fondo (letra) como en su forma (música). "Aprovecha el presente" apunta detalles de un power más estricto, sobretodo en su happy inicio, en consonancia con la filosofía del carpe diem que apunta un tema que, luego, también exhibe detalles de un heavy rock nacional más clásico. A continuación, "Amigos del ruido" es una brillante pieza instrumental con protagonismo para teclas y guitarras que acaban embarcados en una folklórica danza a lo Ñu. El cd acaba con "Nunca dejan de maquinar", un alegato contra la política, que muestra una mayor contundencia y más mordiente, mostrando su cara más heavy pero sin renunciar a la melodía. La verdad, no sé que han hecho esta banda en estos últimos 5 años pero lo cierto es que su propuesta ha sufrido una transformación, creciendo de forma notable. Si en su debut parecían estar dando palos de ciego, ahora es justo decir que han optado por autodefinirse y mostrar una propuesta que, pese a no ser original, sí que es propia. Y no sólo eso sino que la defienden con elegancia pero con autoridad. Eso sí, esperemos que ahora no tarden tanto en dar continuidad a este buen álbum. 8 / 10.
Temas destacados: Me quedo con el trío inicial. Se recomienda a: amantes del hard, el heavy y el power de aquí. Jordi (crítica online desde el 4-11-09) |
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