ABI VON REININGHAUS “King Of Heart”

Extraño lanzamiento el que ahora nos ocupa pues, más que un nuevo disco se trata de la reedición de un trabajo del 97 con 4 temas nuevos. Eso no sería algo extraño si no fuera porque el artista, Abi Von Reininghaus no ha publicado nada en estos 12 años. De hecho, Abi es de esos artistas atípicos que, aunque vive y respira música, el mercado discográfico no es su objetivo primordial, sino más bien una anécdota. Abi es toda una eminencia de las seis cuerdas en Alemania, músico reputado, profesor, productor, escritor de libros de método,
periodista, dueño de sello discográfico... Su vida está orientada a la música pero el sentarse con su guitarra es poco menos que una prioridad, más bien es un regalo así que sentémonos y disfrutémoslo.

El álbum se inicia con "Seven Friends (revised)", una pieza que podríamos calificar de convencional si es que el Satriani más clásico o el Vai más accesible se adaptan a este calificativo. Se trata de una pieza con una melodía mística y ampulosa que se va dibujando de manera solemne hasta acelerarse antes de alcanzar un contundente final. "Remember Me..." es menos directa y más delicada. Una canción que te va acariciando lentamente, recorriendo todos los rincones de tu cuerpo, estremeciéndote e incluso aproximándose a zonas sensibles aunque sin dejarte sucumbir a la tentación.

"Movin' Out" empieza a dar buena cuenta del eclecticismo del guitarra alemán, con un elegante inicio que puede recordar a los Extreme más pausados para luego ir introduciendo elementos más poperos o, incluso, exhibir una harmónica que dota de otro aire al conjunto. "Don't Wait For Love", en cambio, se mueve por parámetros más próximos al blues, género que Abi también parece dominar por completo, con unos fraseos realmente brillantes y una actitud altiva, haciendo llorar a la guitarra, pero con exquisitez y recreándose, como muestra la duración de la pieza (casi 8 minutos).

"The Wedding", como su propio nombre indica es una pieza reposada (en algunos momentos, tal vez demasiado) y romántica, que parece pasar a cámara lenta, ideal para usarse de banda sonora en videos del youtube de contenido ciertamente sentimental, sobretodo en su primera mitad ya que, en su prolongación, adquiere tintes de bossanova. A continuación la breve "Only The Beginning", con guitarrazos más severos sobre un fondo con ramalazos funky.

Tras ella, "That's Why I Learned Guitar" es un cachondo divertimento que surge tras la descontrolada declaración de amor de una groupie que convive con un rock de corte bluesero, eléctrico, vacilón y elegante que podría justificar la admiración de la muchacha. "Captain Locrains Revenge" es más breve y robusta, con las seis cuerdas exhibiendo destreza y agilidad por encima de un ritmo ya bastante rotundo aunque ágil y moderadamente veloz.

"Southern Steel", en cambio y pese al título, vuelve a mostrar una mayor delicadeza, un cuidadoso decoro y un notable gusto por la melodía en una pieza en que la guitarra solista va entonando dulces versos que brillan por encima del resto, recordando al Vai más accesible. "Into The Light" responde a un esquema levemente similar, con la guitarra solista hilvanando melodías sobre un fondo pausado aunque, en esta ocasión, muestra una vertiente más reposada e intimista, muy alejada de la fuerza y la pasión del tema precedente.

"Clara's Lullaby" aumenta aún más la visión introspectiva, con lo que parece una nana, una canción de cuna que presenta la sensibilidad a flor de piel, dejando el virtuosismo a un lado y mostrándose mucho más cercana. Tras ella, "I Thank You" parece tomar como punto de partida la sintonía de una popular serie de televisión de los 80 (perdón por no recordar su título) y volver a anteponer feeling y clase a una velocidad excesiva que, en muchos casos, sólo sirve para esconder la mediocridad.

"Pacific Coast Highway" muestra melodías más grandilocuentes, presentándonos un Abi más majestuoso en su papel de maestro de ceremonias aunque, pese a la calidad del tema, debo confesar que se acaba haciendo algo largo, máxime cuando lo contrastamos con la brevedad de los cortes anteriores o incluso del que le sigue, "Pray" que, como su propio título indica, parece querer mostrar una oración.

"Dreadrock Island", en cambio, parece tomar de base un cálido reggae para luego ir tejiendo melodías encima, sin apartarse de ese buen rollo que destila este estilo caribeño. El álbum concluye con "Tennessee Motel", con un toque sureño y un tenue halo de misterio que aún le confiere un mayor encanto en su dulce andar meloso, sin sobresaltos.

Supongo que a estas alturas la pregunta clave, máxime cuando se trata del primer y único trabajo del artista, es si vale la pena una reedición. La respuesta, claramente, es sí. Es cierto que seguramente los magos de la guitarra no viven los momentos de popularidad de antaño pero eso no debería suponer un problema para reconocer el talento de Abi. Mientras otros se vanaglorian en pajas mentales o en mostrar su rápidez con trucos efectistas, el guitarra alemán se muestra comedido y apuesta por la sencillez y el feeling. Seguramente Von Reininghaus sería un guitarrista excelente dentro de una banda pero también es posible disfrutarlo a oscuras y de forma instrumental. 8 / 10.

 

Temas destacados: Pese a que hay temas que se hacen algo largos el nivel es notable.

Se recomienda a: amantes del sonido de la guitarra.

Jordi (crítica online desde el 29-12-09)

 

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