| CRÍTICA DE CONCIERTOS | |||||
SKEW SISKIN + SWEET LITTLE SISTER. 25 de mayo. Sala Mephisto (BCN). No voy a esconder (a estas alturas tampoco puedo) las enormes ganas que tenía de ver este concierto aunque, como siempre he dicho, esta expectación no siempre es positiva y muchas veces se te puede volver en contra cuando el grupo no está a la altura de ese show imaginado. No sé porqué tenía la sensación de que esta vez no iba a ser así y que disfrutaría pero que el ambiente sería deslucido y, bueno, acerté en las dos porque Mephisto no presentaba ni medio centenar de personas aunque eso sí, la entrega de la escasa audiencia creo que está fuera de toda duda. Los primeros en salir a escena fueron Sweet Little Sister que demostraron cómo se ejerce de teloneros. Debo reconocer que aunque el cartel me parecía inmejorable, considero que hubiera estado mejor contar con una banda local para atraer más público porque seguramente las valencianas se encontraban en similar tesitura que la formación alemana: conseguir llamar la atención al respetable para intentar conseguir mayor atracción en una próxima visita. A fe que lo consiguieron. No se limitaron a presentar su "Apocalipstick" sino que lo condensaron y mezclaron con temas de su primer disco, "Livin' rockin'" además de versiones como "Rock'n'roll all nite" de los Kiss o "Born to raise hell", interpretada por Law a dúo con Sansi, batería de Skew Siskin, tras un paseo infructuoso para localizar a Nina. Somos muchos los que pensamos que el rock'n'roll es diversión y afortunadamente hay grupos que no se amedrentan y nos lo siguen demostrando y viviendo cada noche. Tras un parón para cambiar los grupos en que, curiosamente, creo que casi la totalidad de la gente aprovechó para saquear de forma vil el puesto de merchandising (reitero lo de poca gente pero muy entregada), los teutones pisaron las tablas. La sensación de muchos era que, visto el gran éxito de convocatoria, irían a cumplir el expediente y poco más, pero eso es algo que no entra en el decálogo de una banda de rock'n'roll. De hecho empezaron mordiendo con "Genocide" y dejando caer temas de "Peace breaker", sobretodo, sin descanso, aumentando erronéamente esa sensación pesimista de que venían a presentar el último disco, pero, al poco, interrumpieron su brutalidad con "The goddess" y todo cambió. Entonces empezó el repaso al pasado de la banda con temas como "Life's a bitch", "Shake me", "Out of sight out of mind" o "B4" aunque el momento álgido de la noche fue cuando atacaron, con dos cojones (o incluso más) "In another world", la pieza más extensa de su discografía con una parte instrumental muy setentera. De hecho, para el recuerdo me quedo con la cara de flipado de Sergi mirando la enorme ejecución impasible de Jim Voxx porque, si algo me quedo claro viendo a Skew Siskin es que Nina es su corazón, su sangre, pero Jim es el cerebro, el tipo tranquilo pero, a su manera, también el alma del grupo. El concierto finalizo en primera instancia con "Livin' in the redline" el primer single de la banda pero, y no podía ser de otra manera, volvieron al poco con "If the walls could talk", la canción que les abrió puertas y estandarte del primer disco. No hace falta decir que si alguien me vio en esa canción se dio cuenta que estaba disfrutando de lo lindo. Da pena y rabia pensar que, quizás, esta va a ser la única vez que van a pisar nuestro país a menos que cambien mucho las cosas (creo que siempre queda la opción de venir de telonero) pero igual que pienso eso también estoy seguro de que todos los que salimos de allí con la camiseta sudada y la sonrisa de oreja a oreja, tocamos los huevos al día siguiente (o esa misma noche) a algún colega que se había quedado en casa. Ellos se lo perdieron, nosotros lo recordaremos. Crítica: Jordi. Fotos: Ely. (Online: 24-6-08) |
|||||
|
|||||