La visión de algo pequeño; la mirada tras la esquina
de lo que vivimos; la vuelta de hoja de una pequeña
página de nuestra historia, nos pueden llevar a las razones
últimas que se esconden tras la apariencia de lo real.
De lo insignificante, de la milmillonésima parte de nuestra
existencia, brota aquel relato que nos eleva a una dimensión
nueva de nuestra mirada.
Entonces la pequeña pupila de nuestros ojos puede abarcar la
infinitud de nuestro universo y la profundidad de nuestro
corazón.