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El lienzo con la historia de Mercurio y Argos fue ejecutado por Velázquez en 1659 para decorar el Salón de los Espejos del Alcázar de Madrid con motivo de la visita del Mariscal de Gramont a Madrid para pedir la mano de la infanta María Teresa para el rey Luis XIV de Francia. De los cuatro cuadros mitológicos que pintó el maestro para la decoración de la sala, el incendio que devastó el palacio en 1734 sólo dejó éste. El formato tan apaisado del lienzo viene motivado por su colocación sobre dos ventanas.

Velázquez ha elegido el momento en el que Argos está durmiendo y Mercurio se dispone a matarle, aunque más bien parecen dos pastores descansando al no existir ninguna sensación de violencia en la composición. La técnica empleada por el maestro no puede ser más suelta, con largas pinceladas que provocan que cuando el espectador se aleja las formas adquieran por completo su grandeza. Pero al acercarse, los toques de pincel son rapidísimos, contemplándose un amasijo de manchas de luz y de color.

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Mercurio y Argos 1659
oleo sobre lienzo 127 x 248
Museo del Prado, Madrid