ROBOTS Chris Wedge, Carlos Saldanha
Blue Sky Studios, Fox Animation Studios; 2005
91 minutos
La Fox todavía tiene mucho que aprender. De Pixar que no vale solamente fiarlo
todo a la espectacularidad ni a unos personajes más o menos acabados, o más o
menos graciosos; es necesario algo más que sostenga la historia, algo que encima
sirva de lección para grandes y pequeños. Esa es la grandeza de Pixar: hablar
de cosas importantes sin que suenen a lo que son. De Disney debería aprender la
importancia de una banda sonora y que --y esto ya no es algo achacable
directamente a Robots (2005)-- las segundas partes se estrenan directamente en
el videoclub, que es adonde debería llegar directamente la anunciada Ice Age 2
(2006).
El formato digital está plenamente implantado en el género de animación: el que
quiera extasiarse con las texturas, la luz y los movimientos de cámara que se
recree en el visionado de la película. El que se conforme con unos diálogos
salpicados de juegos de palabras aplicados al contexto de la historia (como todas
esas frases “rehechas” en el mundo de los robots) que se limite a ver Robots una
vez, porque la siguiente ya no parecerá tan graciosa. Yo creo que la
película no acaba de despegar --un poco como le sucedía a Ice Age (2002),
que después de una escena inicial sencillamente impecable, se dejaba pasar a
base de momentos inconexos hasta un final demasiado previsible-- porque se
limita a apostar por el entretenimiento más superficial. Por supuesto que se
trata de una película infantil, pero eso provoca que el adulto salga
con la sensación de que está llevando a los niños a ver este tipo de películas por
simple moda, dejándose arrastrar por la tiranía de unos hijos que simplemente
quieren poder decir en el colegio que la han visto.
Robots derrocha espectacularidad en las secuencias de acción, engarza
una historia que habla de superación y de afirmación en determinados valores,
que aunque a algunos le suenen a demasiado competitivos trata de ahondar en
temas como la solidaridad, la fe en la amistad y cosas así... Pero no me basta,
como no me bastan esos guiños a títulos clásicos de ciencia-ficción, ni las
voces de famosos incorporadas a los protagonistas. Todo el conjunto se deja ver,
pero no me cautiva, no me conmueve. Será que Pixar me tiene robado el seso con
sus historias y soy incapaz de valorar todo lo que se salga de ese esquema, pero
es que esta gente hace las cosas de una manera que se acerca mucho a la que yo
estoy acostumbrado a esperar del cine infantil.