ICE AGE 2. EL DESHIELO Carlos Saldanha
20th Century Fox, Blue Sky Studios, Fox Animation Studios; 2006
91 minutos
El género de animación infantil vive momentos convulsos: cuando parece
que se ha generalizado y digerido por parte del público el uso del
ordenador como herramienta necesaria y suficiente en estas películas (ya nadie se
sorprende de ni menciona la calidad de los detalles ni nada por el
estilo); cuando también parece que las tres grandes compañías estadounidenses
--Walt Disney, Fox y DreamWorks-- han normalizado su producción (y en algunos
casos aumentado) y definido básicamente sus principales señas de identidad
en cuanto a personajes e historias; y cuando, finalmente, se estrenan más
películas para niños que nunca y el mercado amenaza con la saturación o la
especialización; pues entonces llega Píxar (la auténtica responsable del
cambio de modelo recién producido) y se hace con las riendas de Disney (que
en realidad es quien paga por hacerse con Píxar y coloca a su dueño, Steve
Jobs, al frente de la mismísima Disney. Eso es "negociar" una compra).
Y para acabarlo de rematar John Lasseter (nuevo responsable de animación de
la pixarizada Disney) anuncia que va a reabrir la recién cerrada división
de animación manual, de la que Disney se deshizo deprisa y corriendo, como
si cambiar lápices por ordenadores fuera suficiente para dar por cerrado el
tema de su amenazadora crisis creativa. ¿Se trata de una broma o de un auténtico reto?
Nos encontramos ahora mismo en un impasse en el que todas las miradas están
puestas en los responsables de Píxar recién desembarcados en Disney: en
primer lugar por ver si el anuncio de Lasseter es una apuesta de renovación
que incluye revitalizar los dibujos animados de toda la vida (demostrando
que la herramienta de trabajo es lo de menos, como los japoneses se
encargan de recordarnos estreno tras estreno) y, en definitiva, ver en qué
acaba todo esto. Y en segundo lugar, la incertidumbre de saber si Píxar
seguirá en plena forma, ofreciendo películas con guiones únicos y
personajes entrañablemente reales, manteniendo por lo menos los niveles
alcanzados con Buscando a Nemo (2003) y Los increíbles (2004), sin dejarse
intimidar por las imposiciones de todo gran estudio (y más en el caso del
conservador Disney).
Me parece que el verdadero reto de Píxar hoy por hoy consiste en desmarcarse
de títulos como Ice age 2. El deshielo (2006), que no aportan
nada absolutamente, que aburren una vez que se comprueba que no hay
argumento y cuyo único objetivo consiste en ofrecer a los niños mucha
acción y mucho movimiento, por absurdo que éste resulte. Madagascar (2005), Robots (2005) y
Chicken little (2005) fueron los tres
estrenos del pasado año de los estudios en competencia y tienen en común esa
misma total falta de sensibilidad y mínimo de contenidos. Mientras tanto, Píxar vela sus
armas y trata de reinventarse y de domesticar al dinosaurio que la acaba de
absorber. Ice age 2. El deshielo, entre tanto, demuestra que el cine
infantil estadounidense amenaza con convertirse en un desierto. Por mi
parte, únicamente espero que la creatividad de Píxar no se vea afectada,
así como los proyectos que tuvieran en marcha; y que finalmente se anuncie
su regreso a la producción. Y que no nos defraude Steve Jobs, porque
Ice age 2. El deshielo sí lo hace.