Rutas desde Armenia a Cartagena y
regreso por el magdalena medio:
Diciembre 8 y 16 de 2006
Siempre hemos tenido en la cabeza hacer
un recorrido turístico por Colombia. Así es como un
día decidimos hacer un viaje a la costa atlántica
para conocer Cartagena, Las Islas del Rosario y Santa
Marta. La ida seria siguiendo la ruta que bordea el
río Cauca entre las cordilleras Central y Occidental,
saliendo de Armenia y pasando por las capitales de
departamento: Pereira, Medellín y Sincelejo, con
llegada a Cartagena. El regreso sería por el valle
del río Magdalena entre las cordilleras Central y
Oriental, saliendo desde Santa Marta hasta Ibagué y
pasando la cordillera central llegar a Armenia. Jorge
Enrique nuestro organizador puso manos a la obra,
diseñó el recorrido, organizó y lo más importante,
recaudó la cuotica. Como medio de transporte
contratamos una buseta con 19 plazas, propiedad de
Eduardo, primo nuestro y que también nos
acompañaría como conductor. Calculamos $580.000
pesos de gastos por persona y ciertamente fueron más
que suficientes. Para la estadía alquilamos dos
apartamentos en Cartagena y otros dos en el El
Rodadero, a precios muy económicos.

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Viernes 8 Armenia Medellín Tiempo:
7 horas
El viernes 8 de diciembre salimos de
Armenia con dirección a Medellín. Armenia
es la capital del departamento del Quindío,
con unos 400.000 habitantes, situada a 1500 m.s.n.m.
y rodeada de 11 municipios, casi todos
dedicados al cultivo de café. Esta es una
región obligado para cualquier turista que
desee hacer senderismo o rutas en campero -
Jeep (Yipao) y pernoctar en una finca
cafetera, así como degustar un buen asado,
jugos variados y con algo de rumba
acompañada de unos tragos de ron o
aguardiente disfrutar de las noches frescas.
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El primer tramo de carretera transcurre
entre Armenia y Pereira, por la autopista del
café, son 50 Km. que se hacen en 40 minutos.
Pereira, capital del Risaralda, es una
próspera ciudad que cuenta con 550.000
habitantes; en nuestro paso por ella cruzamos
el viaducto, construcción símbolo de su
apuesta por la modernidad. Muy próximo a la
capital (a 8 Km.) cruzamos por Santa Rosa de
Cabal, donde se puede disfrutar de las aguas
termales, así como de hermosos paisajes.
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Siguiendo la ruta, bordeando bellas fincas
cafeteras, llegamos a Chinchiná, donde hay
un desvío hacia Manizales. Dejamos a un lado
la ruta que conduce a Manizales y continuamos
hasta llegar a Irra, desde donde se bordea el
río Cauca en un tramo de 80 Km.
aproximadamente, pasando por La Felisa (sitio
de descanso obligado en el que además se
puede degustar cualquier plato típico) hasta
llegar a La Pintada, el municipio más joven
de Antioquia, de clima cálido, como todas
las tierras aledañas al río Cauca. Esta
población es muy animada, con muchos buses y
camiones, talleres, gasolineras, comederos
baratos, así como un gran alboroto en sus
calles.
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A partir de La Pintada se deja atrás el
río Cauca y se inicia un ascenso de 40 Km
hasta el legendario Alto de Minas, por una
carretera que serpentea por la montaña
bordeando impresionantes abismos y que deja
ver el impetuoso cerro de Caramanta; antes de
llegar al Alto de Minas pasamos por la
población de Santa Bárbara, ubicada sobre
el espinazo mismo de la montaña, dejando ver
a lado y lado impresionantes despeñaderos.
Después de cruzar el Alto descendemos, por
entre bosques de coníferas, hasta la
población de Caldas y de ahí hasta el valle
del Aburrá, en el cual se localiza la ciudad
de las Flores, Medellín. Justo antes de
entrar a Medellín está la población de
Envigado, allí pernoctamos la primera noche.
Ya en Envigado nos queda lo más difícil,
organizar a 16 personas en un apartamento,
comer, dormir y ducharse. Desde el
apartamento, en un décimo piso hay unas
magnificas vistas del campo de fútbol así
como de la ciudad de Medellín. Después de
comer y descansar un poco nos dirigimos hacia
Medellín para disfrutar del alumbrado
navideño. Quien visita por primera vez el
alumbrado que organiza la ciudad de Medellín
se queda sorprendido por la multitud de luces
que parecen flotar sobre el río Medellín.
El recorrido a orillas del río nos demoró
un buen rato, éste es un espectáculo de
luces que se renueva cada año y que merece
la pena ver.
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Sábado 9 Medellín - Cartagena Tiempo: 14
horas (8 a.m. 11 p.m.)
El sábado 9 de diciembre salimos rumbo a
Cartagena a eso de las 8 de la mañana,
nuestro propósito era madrugar y salir
temprano pero resultó difícil mover a
tantas personas. Nos esperan 700 km.
Iniciamos el ascenso hasta Santa Rosa de Osos.
Allí probamos el delicioso pandebono con
pintado (café con leche) y tuvimos el único
percance en la buseta, se le pinchó una
llanta. A las 10 a.m. continuamos el camino,
atravesamos 60 Km. de hermosos valles que se
extienden sobre la montaña, cubiertos de
pastizales y con rebaños de ganado vacuno. A
esta altura (más de 2000 m.s.n.m) la niebla,
el frío y la lluvia son frecuentes. Llaman
la atención las plantaciones de uchuva, con
las ramas arqueadas por el peso de los frutos,
atadas con infinidad de hilos blancos que
evitan que estas toquen el suelo. Después de
pasar por la población de Yarumal iniciamos
un largo y peligroso descenso de 50 Km.,
bordeando abismos y con numerosos tramos de
carretera derrumbados, en los que es
necesario invadir el carril contrario y
transitar con mucha precaución; hay un
intenso tráfico de camiones y los daños en
la vía la hacen peligrosa, hay que tener
mucha paciencia. En la parte final del
descenso la carretera es franqueada por
ranchos de madera rústica con techo de
plástico negro, viviendas de población
desplazada por la violencia. Sobreviven
mendigando, limpiando camiones o vendiendo a
los viajeros algún comestible. En mitad de
la montaña, sobre la ladera está la
población de Valdivia, parece pegada a una
pared. Al fin volvemos a llegar al río Cauca,
en puerto Valdivia, y seguimos otro tramo de
unos 80 Km. bordeando el río y pasando por
un lado de las poblaciones de Tarazá y
Caucasia. Cerca de Caucasia, en un
restaurante ubicado al lado de la carretera
disfrutamos de un delicioso almuerzo de
pescado frito (cachama y bocachico). A partir
de allí dejamos a tras el río cauca e
iniciamos el recorrido por las sabanas de los
departamentos de Córdoba y Sucre, la
temperatura es cálida (unos 30 grados
centígrados), la carretera es franqueada por
palmeras y caseríos en los que se dejan
escuchar los vallenatos a todo volumen; ésta
será una constante en el recorrido hasta
Cartagena. Bordeamos Planetarica y a las 5 p.m.
estábamos en las afueras de Sincelejo,
tomando jugo el sabroso jugo de zapote
costeño, cómo no recordarlo, fueron unos
vasados grandes y frescos. Y quién lo
creyera, nos sirvieron para paliar el hambre
porque no volvimos a comer hasta cuando
llegamos a Cartagena, ya tarde en la noche. A
partir de Sincelejo comenzamos la travesía
por Tolú Viejo , San Onofre y luego cruzamos
el canal del dique hacia Cartagena. El sector
de San Onofre lo transitamos después de las
7 p.m., estaba sin luz y resultó ser una
ruta de poco tráfico. Era tanto el miedo y
la preocupación al sentirnos tan solos en
esa carretera que cuando nos cruzábamos con
otro vehículo nos alegrábamos mucho. Y nos
tocó pasar un susto terrible, pues unas
personas armadas hicieron parar la buseta,
nadie dijo nada pero a todos parecía que se
nos iba a salir el corazón. Pensamos en lo
peor, pero afortunadamente era el ejército
en un control de carretera. Nos alegró mucho
y nos tranquilizó su presencia. Ellos nos
informaron que la ruta estaba tranquila y nos
desearon un buen viaje. Tiempo después
comentamos el hecho de ir yo sentado
acompañando al conductor y al lado de la
ventanilla, no era la mejor forma de pasar
inadvertido, mi acento me delataba
fácilmente, así que lo mejor era hacerme
pasar por mudo. Fue un respiro cuando
volteamos por el canal del dique hacia
Cartagena. A las 11 p.m. Llegamos a Cartagena
en medio de un aguacero terrible. La parte
baja de la ciudad estaba inundada y para
completar nos perdimos. Cuando estábamos
cerca de Cartagena los relámpagos en la
lejanía delataban la presencia del mar, ya
cerca, por Turbaco, comenzó a llover siendo
cada vez más intenso el aguacero; cuando
entramos en la ciudad, a las 11 de la noche,
ya era un diluvio, como nunca había visto.
Las calles eran ríos. Tomamos hacia el
monumento a la India Catalina lugar por el
cual teníamos que entrar hacia nuestro punto
de destino, pero lo que faltaba, nos
equivocamos y comenzamos a dar vueltas (giros),
no recuerdo si fueron tres o más veces. La
inundación, por el aguacero, en estas zonas
bajas de la ciudad subía de nivel
rápidamente, no nos quedó otro remedio que
ponernos a seguro en una zona alta, la buseta
tiene la toma de aire por debajo y había
peligro de que por ella aspirara agua y se
dañara el motor, nos tocó parar hasta que
la tromba cesara lo cual ocurrió pasadas las
2 de la mañana. Yo no había visto semejante
aguacero en mi vida, el agua salía a chorros
por todas partes y corría calles abajo
formando arroyos. Habíamos llegado a eso de
las 11 de la noche y no entraríamos en los
apartamentos hasta las 3 de la mañana.
Después de un buen rato cesó la lluvia e
iniciamos nuevamente el descenso hasta la
India Catalina, preguntamos a un transeúnte
que resultó ser cubano y se ofreció a
guiarnos. A ratos, el cubano descendía de la
buseta y, descalzo, verificaba el nivel del
agua andando delante del vehículo, si no es
por él habríamos amanecido dándole vueltas
a la india. Ya cerca de los apartamentos nos
tocó esperar nuevamente pues una bolsa de
agua en el cruce de las calles nos impedía
continuar. Aprovechamos para cenar con
algunas pizzas y disfrutar de nuestras
primeras horas en Cartagena que no resultaron
ser muy felices.
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Domingo 10
Día de playa y en la tarde visitamos el
castillo de San Felipe. Nos levantamos y lo
primero fue ver por los ventanales del
apartamento cómo estaba el día, y ¡oh
sorpresa! una palabra basta para describirlo,
azul. El día amanecía espléndido. Desde el
apartamento, un onceavo piso, teníamos unas
vistas magnificas. Para quien por primera vez
pisa la playa mi consejo es que se arme de
paciencia, los vendedores le rodearán
ofreciéndole todo tipo de cosas: gafas,
frutas, etc. Si deseas ver la ciudad sin
perder tiempo y en un día, mi consejo es
contratar un guía. Es la mejor idea, él te
mostrara todo lo más bonito de la ciudad
desde la plaza de los zapatos viejos, hasta
el fuerte de San Felipe, el alto de la Popa,
la ciudad amurallada, en fin. Y algo que no
podemos dejar de hacer es visitar la ciudad
amurallada por la noche, pasear por sus
calles a la luz de las farolas.
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Lunes 11
Paseo por las islas del Rosario. Se sale
del puerto, frente a la casa de huéspedes
ilustres, en una lancha con 25 personas. El
recorrido dura una hora y se pueden observar
los cruceros que hacen su estadía en
Cartagena. Las Islas del Rosario son un
conjunto de islotes donde han construido casa
de veraneo los millonarios de este país,
aunque en este momento están desalojando y
tumbando las viviendas porque esa zona es un
parque natural y durante muchos años los
corruptos dejaron construir sin control. En
uno de los islotes hay un acuario donde se
presenta un lindo espectáculo de delfines,
tiburones y manta rayas; el cielo azul y un
sol canicular nos acompañan todo el tiempo,
en el acuario se puede tomar una fría y
deliciosa limonada. De regreso del acuario
arrimamos a Playa Blanca, un rato para nadar
y disfrutar del mar en una hermosa playa de
arenas blancas (formada por la
descomposición de los corales por efecto del
oleaje), es un paraíso como los que uno ve
en las películas sobre las islas del
pacífico. Ah y un delicioso almuerzo de
pescado. Al caer la tarde y entrando
nuevamente a Cartagena arrimamos a la isla de
tierra Bomba, donde está el fuerte de San
Fernando, una bella construcción española
que data de la época colonial y que por
desgracia está en estado de abandono;
además los lugareños tienen un comercio de
vajillas de porcelana china de gran renombre
en el interior del país.
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Martes 12
Mañana de baño en las playas de
Cartagena y salida para El Rodadero. Por la
tarde salimos para El Rodadero (Cerca de
Santa Marta). A las 6 p.m. estábamos pasando
por un lado de Barranquilla. Aproximadamente
a las 11 p.m. llegamos al Rodadero. Esta es
una ciudad pequeña, cerca a Santa Marta, que
tiene una playa grande y agradable; las
noches son frescas con una brisa que invita a
deambular por las calles y a disfrutar de una
noche de ron, música y baile en la playa.
Miércoles 13
Visita al acuario y tarde en Playa Blanca.
En un acantilado, cerca de la playa del
Rodadero, hay un acuario con una muestra de
varias especies marinas, para ir hasta allí
debimos contratar una lancha que después nos
llevó a Playa Blanca donde disfrutamos de
una tarde de mar y sol. A esa playa le
compuso Lucho Bermúdez una bella cumbia. En
la noche, ya de regreso en el Rodadero,
disfrutamos de una singular parranda en la
playa, baile con conjunto vallenato y
saboreando ron, fue una noche inolvidable.
Jueves 14
Viaje a la desembocadura del río Buritaca.
Saliendo del Rodadero a Santa Marta y de ahí
por la vía a La Guajira, aproximadamente a
una hora, se llega a la desembocadura del
río Buritaca el cual viene desde la sierra
nevada de Santa Marta. Agua fresca y
agradable que contrasta con el agua cálida
del mar. Justo en los últimos 500 m antes de
llegar al mar, el río se expande con ancho
de unos 100 m de aguas poco profundas. Por
este trayecto hicimos un recorrido en lancha,
e incluso tuvimos la oportunidad de hacer
algo de canotaje. Ya en la playa disfrutamos
del contraste de las aguas cálidas del mar
con sus oleajes fuertes y el agua fresca,
dulce y suave del río.
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Viernes 15
Viaje desde El Rodadero hasta La Dorada,
en un recorrido de más de 800 Km. por el
Magdalena Medio (Valle del río Magdalena
ubicado entre las cordilleras Central y
Oriental). Este viaje duró 17 largas horas y
en el trayecto final nos tocó sufrir una
carretera llena de huecos y difícil de
transitar. La salida fue a las 5 a.m. y
cruzamos los pueblos de Ciénaga, Aracataca (Cuna
del premio Nóbel Gabriel García Márquez),
Fundación, Bosconia y El Paso, por una
carretera estrecha con un tráfico intenso de
tractomulas que llevan carbón desde El
Cerrejón hasta el embarcadero, cerca de
santa Marta. El Cerrejón es la mina de
carbón a cielo abierto más grande del mundo,
y se divisa como un cerro a unos 10 Km. de la
carretera por donde transitábamos. Después
de El Paso giramos hacia el sur cruzando
varios pueblos del departamento del César,
entre los que se destacan Pailitas, Aguachica
Y San Alberto. A eso delas 3 p.m. disfrutamos
de un ansiado almuerzo en la Ye,
un restaurante justo a la salida de San
Alberto hacia el magdalena Medio, donde
probamos la más deliciosa y la más barata
carne asada que se pueda saborear en
Colombia. A partir de allí
continuamos 7 horas de viaje tortuoso pasando
por La Lisama y Puerto Parra, bordeando a
Puerto Boyacá en cuya entrada hay una valla
que dice Bienvenidos a Puerto Boyacá,
único municipio de Colombia libre de
guerrilla; finalmente cruzamos Puerto
Salgar y a las 11 p.m. entramos a la Dorada,
Puerto sobre el río Magdalena y que queda en
el departamento del Tolima. Después de comer
nos pusimos a la tarea de descansar, es
increíble como duerme uno de bueno después
de 17 horas de viaje en buseta.
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Sábado 6
Viaje desde la Dorada hasta Armenia. A las
8 a.m. ya disfrutábamos de un delicioso
tinto (café) y al poco tiempo degustábamos
el mejor plato de pescado del río Magdalena,
un caldo de Nicuro que sólo he podido
saborear en La Dorada, lo llaman
levanta muertos, que a los vivos
nos levantó el ánimo.De regreso a Armenia
entramos a Mariquita, una linda población
del Tolima que fue base de la expedición
Botánica realizada por Mutis hacia el siglo
XVIII, llamado por los historiadores El
Sabio. Visitamos la casa que fue sede
de la expedición, e incluso encontramos
allí algunas especies traídas por mutis
desde Europa, tal es el caso del árbol de
canela. También visitamos las ruinas de la
casa de la moneda que, según la leyenda, fue
construida en la época de la colonia y posee
un túnel que desemboca frente a la
población de Honda a unos 6 Km, en las
orillas del río Magdalena. Ah y se me
olvidaba, un vendedor callejero nos antojó
de comer un fruto que resultó espectacular,
el mangostino, una drupa con una cubierta
motosa de un sabor indescriptible, es un
fruto del paraíso, digo yo. Después de
Mariquita a la orilla del camino nos hartamos
de comer la deliciosa sandía. Y arribamos a
las ruinas de Armero, el pueblo de 25.000
habitantes que destruyó una avalancha
proveniente del nevado del Ruiz en el año
1985, el alma se contrae al ver las ruinas y
la desolación que las invade. Parece
increíble que un hilillo de agua que
desciende de la montaña se haya transformado
en algo tan terrible, miles de toneladas de
lodo que en un santiamén
cubrieron una próspera población. Al caer
la tarde cruzamos por Ibagué, la capital del
departamento del Tolima, y tomamos rumbo
hacia Armenia, cruzando la cordillera Central
por el mítico Alto de La Línea, donde
nuestro guía, Jorge Enrique, sube con
frecuencia en la todoterreno
desde Armenia, son 30 Km. de una carretera
serpenteante hasta los 3.100 msnm, con un
intenso tráfico de camiones de carga. Por
fin a las 9 pm estábamos arribando a Armenia,
a nuestro hogar.
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