CANTABRIA 1  

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CANTABRIA 1

 

Ya en el paleolítico superior, se desarrolló en la región una importante cultura prehistórica, como lo prueban los hallazgos arqueológicos encontrados en numerosas cuevas, de las que en esta región abundan como en pocos lugares y cuyo mejor exponente se encuentra en las de Altamira (obra cumbre del arte del hombre del cro-magnon en el Magdaleniense, y que algún autor calificó y no sin razón como “La capilla Sixtina “del arte rupestre).

 

En cuanto al nombre de Cantabria no es segura su etimología. La raíz “cant” es celta o ligur y probablemente, significa piedra o roca. El sufijo “arb” tiene un sentido de “relacion a”. Según esto, cantabro seria por tanto el habitante de las peñas o montañas, es decir ,montañés.

 

 

 

 

                                                  

 

La primera referencia escrita que ha llegado a nosotros, en la que se cita al pueblo cantabro, se remonta a casi 200 años antes de Cristo. Su autor, el historiador romano Marco Porcio Caton, afirma que el rio Ebro nace en territorio de los cantabros.

 

A partir de aquel momento, las citas sobre cantabros y Cantabria se suceden ininterrumpidamente hasta los tiempos de la dominación romana, continuando después a lo largo de todo el imperio y el posterior reino visigodo. La fama del pueblo cantabro esta corroborada por casi ciento cincuenta referencias que sobre él  aparecen en los textos griegos y latinos, tanto históricos , geográficos, como literarios conservados.

 

 Su rebeldía  hizo que fuese el pueblo mas conocido del norte de Hispania, lo cual llevo a los romanos a denominar con su nombre tanto a la cordillera como  al mar que baña el norte peninsular.

 

La conquista de Cantabria por los romanos, finalizada aproximadamente hacia el  año 19 a. C., representa en cierto modo su entrada en la historia. Su historia es quizás una de las peor conocidas de todos los pueblos que ocupaban la península.

 

En el siglo XVIII era teoría imperante la del vasco-cantabrismo, es decir, la identificación de los antiguos cantabros, con los actuales vascos; esta teoría parece haber sido creación de los escritores ilustrados del Renacimiento en el siglo XVI, pues al hablar  de las guerras de Augusto en España, mencionan únicamente a los cantabros, astures y galaicos y no a los vascones; así mismo la rebeldía de los cantabros para mantener su libertad, se tomaba por los vascos como origen de sus fueros.

 

Las causa que se suponen dieron origen a este mito son: la pervivencia de la lengua vasca, a la que se necesitaba encontrar una razón histórica para explicarlo, y se halló en la historia del pueblo cantabro, aferrado a su libertad que resiste a romanos y visigodos; nada mas lógico pues que estos fueran los únicos que conservaran su idioma, mientras en el resto se imponía el romance.

 

Ahora bien esta identificación solo fue posible por la perdida durante la Edad Media del topónimo Cantabria y del étnico cantabros, para denominar al pueblo y territorio al que se había aplicado en época romana y pre-romana. La desaparición de los nombres de los pueblos indígenas pre-romanos fue un fenómeno generalizado en la península como consecuencia de la romanización; Roma destruyo las viejas organizaciones tribales y gentilicias y las reemplazó por unidades territoriales de tipo administrativo que fueron borrando a los anteriores.

 

 

CONVENTO JURÍDICO CLUNIENSE

 

  LA PROVINCIA TARRACONENSE

De entre estos, fueron los conventos jurídicos los que tuvieron mayor influencia en este sentido, por ser  los que mejor contemplaron las realidades indígenas pre-existentes y por tanto más contribuyeron a su suplantación.

 

Eran una unidad administrativa de tipo intermedio entre la ciudad y la provincia, cuyo objetivo era facilitar la administración de la justicia por  el gobernador provincial, la recaudación fiscal y la celebración del culto al emperador.

 

Cada convento tenia su capital que le daba el nombre, así el convento jurídico cluniense que englobaba a los cantabros y a los distintos pueblos que ocupaban el actual País Vasco( Autrigones , Caristios, y Vardulos) y gran parte de Castilla la Vieja , tomaba el nombre de su capital Clunia ( hoy Coruña del Conde ) Burgos.

 

Por tratarse de entidades no tan amplias como las provincias y que englobaban a pueblos afines étnica y lingüísticamente cuya unidad se trataba de potenciar, los romanos consiguieron en gran medida suprimir las peculiaridades de los distintos pueblos que lo formaban, e incluso a la perdida del nombre de la mayoría de los pueblos peninsulares ya durante la dominación romana.

 

 La excepción a este proceso la constituyeron los vascos, cantabros, astures y galaicos, los únicos cuyo nombre primitivo pervivió. Las causas de esta supervivencia son diversas, unas comunes a todos y otras especificas de cada uno; entre las comunes, la más importante es que fueron los pueblos más tardíamente romanizados y por tanto conservaron más marcada su personalidad.

 

En el caso de  astures y galaicos, contribuyó a ello además la misma administración territorial  romana. Los astures fueron el único pueblo de toda la península que constituyo un convento jurídico propio, el conventos asturun o asturicenses con capital en Asturica augusta (Astorga) y que comprendía tanto a los astures cismontanos como a los transmontanos (León y Asturias).

 

 En cuanto a los galaicos, cuyo ámbito era aproximadamente el actual y el norte de Portugal desde el Duero, aunque en la época alto imperial estaba dividido en dos conventos jurídicos: el lucensis con capital en Lucus augusti (Lugo) y  el Bracara augustanus en Bracara augusta (Braga), a partir del siglo III quedaron todos ellos englobados en una sola provincia que se llamo Gallaecia; esto explica  la pervivencia de estos nombres en época romana y durante la Edad Media.

 

 Un caso aparte es el de los  cantabros y  vascones que nunca formaron una unidad administrativa, pues los cantabros pertenecían al Cluniense y los vascones, (que ocupaban aproximadamente la actual Navarra) lo estaban en el Cesaraustanus (Zaragoza). A pesar de ello  los términos Cantabria, cantabros y Vasconia, vascones persisten aun en los escritores romano-tardíos y visigodos, cuando los demás peninsulares han dejado de usarse. Las causas  hay que verlas en la escasa asimilación de las formas romanas, que los permitió conservar su personalidad, que se puso de relieve en la insumisión permanente a los reyes visigodos.

 

Sin embargo el destino ulterior de estos términos fue diferente; mientras Vasconia y vascones pervivirían de modo ininterrumpido durante la Edad Media, el de cantabros y Cantabria cayeron en desuso; ello fue el resultado de un fenómeno sumamente curioso y no bien explicado de suplantación del nombre por un lado y del desplazamiento geográfico por otro.

 

A partir del siglo VII , en las fuentes visigodas se produce la suplantación del termino cantabros por el de astures ; mientras en el VI tanto visigodos como francos al mencionar a los rebeldes del norte los denomina siempre cantabros y vascones, en el VII en las fuentes visigodas los cantabros desaparecen como pueblo independiente junto a los vascones y en su lugar hacen su aparición los astures; pero curiosamente, no sucede lo mismo en las fuentes francas que al referirse a los mismos sucesos siguen hablando únicamente de cantabros y vascones.

 

Paralelamente a esta suplantación, el termino Cantabria experimento un desplazamiento geográfico a consecuencia del cual éste se aplico a diversas regiones próximas, como son el valle medio del Esla ( León) y el valle medio del Ebro en la rioja donde aun perdura el topónimo “ Sierra de Cantabria”.

 

La sustitución de cantabros por astures hay que relacionarla con el desplazamiento del nombre de Cantabria en esa misma época.

 

Esta suplantación fue lo que dio lugar a que en la Edad Media a la parte oriental del antiguo territorio cantabro se le diese la denominación de Asturias de Santillana.

 

 

Simultáneamente el territorio que comprende el actual país vasco y que en época romana estaba habitado por tres pueblos cuyo carácter vasco es dudoso: autrigones, vardulos y caristios, en la Edad Media aparecen ya plenamente vasconizados.

 

La consecuencia de estos desplazamientos étnicos y geográficos fue que durante la Edad Media , astures y vascones quedaron separados por una estrecha franja, la llamada Trasmiera , que por otra parte nunca constituyó una entidad administrativa con el suficiente peso especifico; resulta así mas comprensible la teoría del vasco-cantabrismo.

 

Cuando en el renacimiento se vuelve a la lectura de los clásicos se produce el redescubrimiento del pueblo cantabro revestido de una aureola de valentía y aferramiento a su libertad que no podía menos que atraer la atención y la admiración de los humanistas como la atrajo la perduración de la lengua vasca; nada mas lógico pues que explicar lo uno por lo otro, casi todos los factores considerados de un modo superficial contribuían a ello. El hecho de que el único topónimo en que pervivía el termino Cantabria estuviera en la Rioja, un lugar limítrofe al que en ese momento ocupaban los vasco-parlantes, la constatación de que las fuentes clásicas situaban unánimemente a los cantabros a continuación de los astures y que en ese momento, entre el territorio astur es decir Las Asturias de Santillana y el territorio vasco solo quedase el pequeño territorio de la Trasmiera en el que no había espacio geográfico suficiente para situar a los cantabros, así como el que los romanos, por ser los mas conocidos para ellos , llamaban cantabros en general a todos los pueblos del norte, contribuyeron a ello.

 

Sentado el mito se trato de encontrar topónimos cantabros en el actual solar vasco, así Segisama (actual Sasamon en el norte de Burgos) (donde Augusto estableció su campamento de operaciones contra los cantabros) se identificaba con Brizana (cerca de Azpeitia) y Aracillun (actual Aradillos, Burgos) (donde se dio una de las principales batallas) con Regil cerca del anterior.

 

En el siglo XVIII no obstante, comienza a abrirse fisuras sobre esta teoría y sobre todo tras la obra del padre Florez “La Cantabria” con la que acaba de desmoronarse. Frente a la reacción contraria de los vascos, en Santander contribuyo todo esto a avivar el entusiasmo por todo lo referente a Cantabria.

 

Ya a comienzos del XVIII cuando se habían empezado a difundir las primeras teorías a favor de la ubicación de los cantabros en el territorio de la actual provincia se comenzó a reivindicar el nombre de Cantabria para los órganos locales.

 

Resulta significativo que el primer intento  que se conoce de integrar en una única entidad, las diversas jurisdicciones que existían entre Asturias y Vizcaya se concibiese en forma de una provincia con el nombre de Cantabria.

 

La iniciativa partió de las entidades que formaban el viejo corregimiento de las cuatro villas de la costa, que en 1727 constituyeron el partido de “Las cuatro villas de la costa de la provincia de Cantabria”.

 

Aunque esta primera iniciativa fracasó, en 1778 volvió a resurgir de nuevo con la creación de la provincia de Cantabria, partiendo esta vez la propuesta de las juntas de los nueve valles.

 

Paralelamente se produjo una proliferación de organismos e instituciones que reivindicaban el nombre de Cantabria.

De este modo, el redescubrimiento de la vieja Cantabria pre-romana y romana, representó  un elemento decisivo para la concienciación de unidad entre todos los habitantes que poblaban el solar entre Asturias y Vizcaya y que vería su plasmación institucional con la creación de la provincia de Santander en 1833.

 

La principal controversia sobre Cantabria, se produce al tratar sobre su situación y extensión, y debido a que en varios tiempos hubo variaciones de los límites, algunos autores confundieron límites y épocas.

 

 

 

El territorio de los cantabros, por occidente en base a estudios y hallazgos arqueológicos y especialmente epigrafitos se puede afirmar que comenzaba a partir de la desembocadura del río Salia (Sella) como indican el padre Melo y Estrabon.

 

Más problemático resulta fijar el lugar costero más oriental, no obstante debemos admitir que este se encontraba al occidente de la colonia de Flaviobriga (Castro Urdiales) entre los Autrigones.

 

Si se tiene en cuenta que Roma dentro de su imperio conservo la geografía física como división territorial de las provincias (cordilleras, ríos etc.) debe situarse en el río Sauga o sanga (Ason) citado por Plinio, como la divisoria entre autrigones y cantabros; otros se inclinan a citar el río agüera como limite de Cantabria en época romana, probablemente en su deseo de reafirmar la equivalencia con la actual región.

 

Algunos han opinado que Autrigones, Caristios y Vardulos eran también cantabros, pero hoy parece demostrado que eran pueblos aparte.

 

Plinio y Ptolomeo al igual que los autores modernos coinciden en situar a los Pesicos en el territorio astur  del litoral en la ribera occidental del Sella, es probable que los astures propiamente dichos, en aquella época fueran los habitantes de la cismontana, al sur de la cordillera cantábrica en oposición a los Pesicos de la costa. Ocupaban estos la parte comprendida entre el Navia y el Sella, en cuya costa se hallaba Favionavia. Otros pueblos astures de la cismontana fueron los brigecinos, amacos de Astorga, bedulenses etc.

 

 

 

 

Los historiadores delimitan aproximadamente el territorio autrigón por la costa, desde el Nervion hasta Laredo y por el interior desde el límite occidental de la provincia de Álava y Vizcaya hasta Pancorbo para descender a la costa por el curso del ason. La divisoria entre vardulos y caristios en el río Deva. Al sur limitaban los cantabros con los vaceos (Palencia) y los turmogos (Burgos).

 

Cuando, según los historiadores antiguos casi toda España estaba ya pacificada por los romanos, los cantabros y astures Vivian sin sujeción al imperio. El genio de los cantabros era peor, mas altivo y mas tenaz en rendirse a pactos y no contentos con defender su libertad, procuraban traer así a los confinantes, molestando con frecuentes correrías a vaceos, turmogos y autrigones.

 

 

 

Ataque de las tropas romanas a un castro cantabro

El emperador Augusto no quiso tolerar enemigos en España y los declaro la guerra, abrió las puertas del templo de Jano y vino personalmente a comandar el ejercito; puso sus reales en Segisama (Sasamon) y desde allí repartió la tropa para atacar al enemigo por tres frentes a un tiempo. Pero como la gente era feroz y el terreno fragoso, no servían fuerzas ni artes militares, andaba el romano como a caza de fieras entre montes pero en vano, y con riesgo frecuente de su ejercito.

 

 Como los cantabros no querían rendirse confiando en la aspereza de las montañas y no atreviéndose a presentar batalla directa, por ser muy inferiores en número y armas, practicaban la guerra de guerrillas y emboscadas.

 

Llego a melancolizarse tanto por las dificultades y perdidas el emperador que retirándose a Tarragona cayó enfermo.

 

Dispuso entonces atacar por mar a los cantabros, enviando allí su escuadra. Viéndose estos atacados por todas partes y que el emperador se retiro de la frontera, presentaron batalla a la vista de la ciudad de Bélgica (Vellica, Oyeros del Pisuerga) pero perdiendo la batalla se retiraron al monte Vinnio (Viñon, Liébana) al cual por su eminencia juzgaban inaccesible a los romanos pero estos, los sitiaron por hambre y casi todos perecieron. Se resistían también con gran fuerza en el lugar de Aracillo (Aradillos, Burgos) pero también fueron derrotados. Finalmente prosiguieron la guerra los confinantes, rindiendo los romanos a los astures junto al río Astura (Esla) y la ciudad de Lancia y a los gallegos en el monte Medulio.

 

Acabada la guerra, Augusto y sus capitanes Antistio, Carisio, Furrio, y Agripa (comandante de la armada marítima) cerró la puerta de Jano (el cierre de las puertas de Jano significaba el fin de la guerra y nos muestra la importancia de esta guerra para Augusto).

 

A su regreso a Roma en el 25 a.C. Acabada la primera fase de las campañas, pero en años siguientes hubo nuevas rebeliones hasta que Agripa dio fin a las contiendas.

 

Al año siguiente de la marcha del emperador se produjo una traición de cantabros y astures que sabiendo la ausencia del emperador, engañaron al general  Lucio Emilio prometiéndole trigo y otras cosas para el ejercito, al mandar este su tropa para portearlo les prepararon una emboscada matándolos a todos, pero el se vengó talándoles las tierras, quemando fortalezas y cortando las manos a los que cogia y así los sujeto.

 

En el 19 a C. los cantabros que habían sido hechos prisioneros y vendidos como esclavos, mataron a sus señores y volviéndose a casa reunieron a su gente, apoderándose de algunas fortalezas; vino entonces Agripa con su ejercito y le costo no poco manejar a su tropa  pues cansada de tantas batallas y temiendo al cantabro se negaban a obedecerle, los redujo como pudo pero aun así padecieron mucho  porque el cantabro  había aprendido el arte militar en su esclavitud y se defendía con bravura. Al final los venció y para evitar nuevas alteraciones  mato a casi todos los que manejaban armas, desarmo a los demás y obligo a los demás a bajar a vivir  a las llanuras donde eran más fáciles de dominar.

 

Seguramente la perdición de los cantabros fue su tenaz oposición a Roma, al contrario que  los vascones que no parece que se llevaran mal con los romanos, con lo que lograron conservar su idioma, aunque después si se opusieran a los visigodos.

En la tierra de Campos  estaban  los Vaceos, los Turmogos eran los del territorio de Burgos por la parte de Sasamon

 

 

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