Michihuerta.com-Shrek tercero

Shrek tercero
(Chris Miller)

 


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Saga de cloaca
 


Tomo asiento en mi butaca. Aguanto de mis compañeros de sala risas histéricas, chistes sin gracia y un concurso de gritos que amenizan los diez minutos de publicidad que, generosamente, me regala la pantalla. Me venden botes de Cola-Cao y hamburguesas prefabricadas que adjuntan juguetitos del monstruito verde al que ya debería estar viendo en acción. Por si se me ha olvidado, aprovechan para recordarme que existe un pirata llamado Jack Sparrow y que puedo meterme en su piel si compro una consola de videojuego en cualquiera de sus heterogéneas modalidades. Pero eso no es todo: la peli de los Simpsons –mosquis– y una continuación de la infame Como Dios, que se titula, en un alarde de ingenio, Sigo como Dios. A las adolescentes de atrás les hace mucha gracia el tráiler y aseguran que no se la perderán. Sin comentarios.

Por fin comienza la tercera entrega de Shrek. El puesto de rey en funciones no le mola al protagonista. Para colmo la palma el suegro, que le nombra sucesor. Decide buscar a un descendiente de la familia para pasarle el marrón. Además, su querida Fiona le anuncia su próxima paternidad. Shrek se agobia. Mientras, el príncipe desterrado malmete a los malos de los cuentos para hacerse con el poder. Paja, paja, más paja. Una risa cada quince minutos. Al final todos quedan como amigos –menos el príncipe conspirador, que no tiene arreglo– y Shrek se convierte en feliz padre de una familia reunida en su ciénaga, dulce ciénaga.

Termina la proyección. Intento digerir el asunto convenciéndome de que las cosas son así, que se trata de un pasatiempo sin trascendencia y que ya debería estar acostumbrado. No puedo. Me irrita recordar la talentosa eficacia de la primera de la saga, aquella cinta gamberra y preñada de frescura que arremetía contra toda suerte de tópicos. Se veía venir. Si la segunda ya andaba ligera de creatividad a la tercera sólo le importa hacer caja con refrescos y happy meals. Por eso es previsible, esquemática y, lo peor de todo, ñoña y conservadora. Por eso emplea una y mil veces el mismo tipo de recursos narrativos y gags visuales. Por eso y porque todo es una monumental excusa para que te tragues los anuncios de rigor y obres en consecuencia.

publicado en
Dgratis
(29 de junio de 2007)