index

Quiéreme, si te atreves
(Yann Samuell)

 


A-B

G-H

M-N

S-T


C-D

I-J

O-P

U-V

Y-Z


E-F

K-L

Q-R

W-X

 


“Los amores reñidos son los más queridos”, reza el dicho. Pues bien, Quiéreme si te atreves es una especie de versión afrancesada de tan paradójica sentencia. Con evidente vocación de cuento intemporal, y desde unos parámetros estéticos muy semejantes a los de la triunfal Amélie, la película se plantea como una especie de golosina visual elaborada con los azucares de la comedia aunque, eso sí, salpicada con intensas gotas de sufrimiento. O sea, lo de las riñas y el querer.

La fábula arranca sin concesiones. Dos niños se conocen en el colegio. Ella es polaca y sufre el escarnio de sus xenófobos compañeros. Él es hiperactivo y alegre, a pesar de que su madre padece un cáncer terminal. La pareja de críos pone en marcha un juego que consiste en desafiar la audacia del otro. Su cariño, en suma, termina sustentándose en la valentía que cada uno demuestra al ejecutar auténticos actos de terrorismo infantil.

Esa primera parte está facturada con un colorismo barroco, un ritmo frenético y todo tipo de recursos y efectos visuales muy atractivos para la pupila. Las ensoñaciones y los deseos del protagonista masculino tienen cabida en ese universo que, pronto, supera la simple gamberrada de dos pequeños traviesos para convertirse en otro caso más de romanticismo masoquista.

Y es que, más creciditos, aquel juego infantil sigue en pie. La parábola sobre el amor que monta el debutante Yan Sammuell termina de tejerse por medio de las putadas que se sigue gastando la pareja cuando llegan a la juventud e incluso a la madurez. Es más, el "ni contigo ni sin ti" culmina con grandes alardes trágicos o, cuando menos, agridulces. La condena del amor auténtico es a perpetuidad, parece decirnos la moraleja de un relato que, sin embargo, se alarga con un innecesario epílogo que es todo confusión.

La segunda parte de Quiéreme si te atreves es, en general, más calmada en lo narrativo y menos alegre en lo cromático. El mensaje sigue siendo el mismo pero el tono varía considerablemente. Y el conjunto, contemplado ya en su totalidad orgánica, revela las luces y las sombras de la obra: cálida comedia que se ve con agrado, irregular de estructura, ágil formalmente y anodina y repetitiva en tantos momentos como simpática y peculiar en otros. Algo así como un sabroso regaliz que te deja cierto empacho.
 

publicado en
Cine para leer
(julio-diciembre/2004)

T.O. Jeux d'enfants
P. Eve Machuel
D. y G. Yann Samuell
F. Antoine Roch
M. Phillippe Rombi
Mon. Andrea Sedlackova
I. Guillame Canet (Julien), Marion Cottillard (Sophie), Thibault Verhaeghe (Julien niño), Joséphine Lebas-Joly (Sophie niña), Emmanuele Grönvold (madre de Julien), Gérard Watkins (padre de Julien), Gilles Lellouche (Serguei), Julia Faure (hermana de Sophie), Laetizia Venezia (Christelle), Elodie Navarre (Aurélie).