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El oro de Moscú
(Jesús Bonilla)

   


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Un dinero muy fácil

 


Cíclicamente, sin el menor síntoma de desmayo y con una voracidad comercial muy visible, distintos profesionales del cine español se van sumando a la nómina de los que reivindican su derecho a ganar un dinero fácil. Tienen, eso sí, una coartada indiscutible. El panorama de los medios de comunicación y del entretenimiento en nuestras lides refleja una lógica según la cual todo aquello que sea burdo, evidente y grueso obtiene un gran éxito mientras que lo elaborado, lo meditado y lo sutil está condenado al olvido.

Y, tras el paso marcado por las leyes del mercado, ha surgido una modalidad cinematográfica que se aprovecha de los eficaces recursos del sistema para hacerse con los pingües beneficios que reporta. Los actores suelen dar el salto a la dirección y en muchos casos a la producción, se sitúan bajo el paraguas de una comedia que dice ser muy española y, sobre todo, vuelcan todas sus fuerzas en acudir indiscriminadamente a los programas de televisión para vender su producto con notable gracia.

De hecho, las promociones de estas comedias facilonas superan con creces la creatividad de los productos que muestran desde el escaparate catódico. El oro de Moscú es el último ejemplo de una saga a la que pertenecen, por ejemplo, Año mariano, Torrente, Muertos de risa, Obra maestra o El robo más grande jamás contado, títulos que, unos más que otros, recurren a tan crematística fórmula. Una fórmula que utiliza ingredientes de la picaresca dentro y fuera de la gran pantalla, y que nos permite relacionar fácilmente la miseria embaucadora de los personajes y de las tramas con la graciosa charlatanería de sus pícaros autores.

Por ese motivo, cabe repetir con la ópera prima de Jesús Bonilla las mismas apreciaciones que la crítica más honesta vertió sobre varias de sus predecesoras. Es una comedia elaborada con trazo grueso, diseñada estructuralmente sin ningún esfuerzo y sobrecargada de cameos protagonizados por rostros muy conocidos cuyos personajes carecen del menor peso. Como es habitual en estos casos, la película arranca carcajadas ocasionales que no justifican el precio de la entrada. Pero, con todo, lo peor es que traten de hacernos creer la idea de que existe una relación con la comedia costumbrista y de vocación sociológica tipo Atraco a las tres o El pisito .

La estrafalaria búsqueda que un grupo de estrafalarios seres acomete en la estrafalaria misión de encontrar un tesoro no merece medirse a la luz de los fotogramas de la mejor comedia que ha dado la historia del cine español. En aquellas películas había inteligencia, frases cargadas de subversivo sentido, personajes fácilmente reconocibles pero trabajados con hondura y un sentido local de la estética y la existencia que se ganó el derecho a la universalidad. En El oro de Moscú, por el contrario, se detecta una puntual vocación fenicia que se agota en sí misma y que nos obliga a encender el televisor para ver quién es el próximo en forrarse con otra comedia descarada.
 

publicado en
Cine para leer
(enero-junio/2003)

Dirección y guión Jesús Bonilla. Intérpretes Jesús Bonilla, Santiago Segura, Antonio Resines, Concha Velasco