La casualidad ha querido que la cartelera nos ofrezca un vívido ejemplo de la cara y la cruz del cine español actual. Si Concursante ha aterrizado con bendita energía en una cinematografía esclerótica, Lola: la película redunda en muchos de sus vicios y abre otros nuevos que se me antojan pestilentes. Acartonada e impotente en su desarrollo narrativo y espíritu formal, la obra de Miguel Hermoso se ha abandonado al nauseabundo territorio del cotilleo audiovisual que hace negocio explotando el morbo y la vida privada del famoseo patrio.
El asunto puede que salga rentable pero no puede ser más inmoral. Presentada como un biopic de una artista mítica a la que el director dice tener “respeto y admiración”, la película narra la historia de Lola Flores desde que era una niña hasta el nacimiento de su hija Lolita. La presentación induce a pensar que lo que interesa es la progresión artística de la folclórica, pero el espectador se percata pronto de lo único que mueve al filme: el chascarrillo esquinero, la polémica televisiva y el trinque urgente.
Así, la trama se articula casi exclusivamente en torno a la larga lista de amantes que la joven Lola fue acumulando para escalar hasta la cima del éxito. Eso sí, el pobre personaje sufre mucho porque los anticuarios, futbolistas, toreros y músicos con los que se enrolla sólo la quieren en plan erótico-festivo pero no como madre de sus hijos. Una tragedia personal que, por otro lado, sabemos que ocurre en España sólo por los vestidos de volantes y por un puñadito de bailes, ya que el contexto histórico y social no tiene ningún peso en el argumento.
Cualquier cuestión ideológica comprometida se soslaya para no molestar a un público que lo mismo devora Aquí hay tomate que se deja unos euros en la película de la semana. Un público que poco se fijará en la falta de garra audiovisual, los pésimos números musicales y el apolillado estilo de un filme tan grosero estética como éticamente. Aunque, al menos, el camino de la estética impulsada por la ética tiene su provisional hueco en cartel gracias a Rodrigo Cortés y su Concursante.