Michihuerta.com-El laberinto del fauno

El laberinto del fauno
(Guillermo del Toro)

 


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La hermosura de los cuentos terribles
 


Para empezar, un suponer: ¿qué pasaría si cualquier director o guionista español, a excepción de los tres de siempre, se paseara por nuestra industria con un proyecto como El laberinto del fauno bajo el brazo? Pues, sencillamente, que las carcajadas de los productores y ejecutivos de televisión –los que manejan el negocio– alcanzarían un volumen ensordecedor. Toda una desgracia, sí, aunque por suerte el amor a la belleza no conoce de nacionalidades. Y esta película del mejicano Guillermo del Toro contiene, sin duda, generosas dosis de hermosura.

La historia se construye a partir de dos niveles de acción que fluyen paralelamente aunque, en el fondo, uno de ellos no es más que la plasmación metafórica del otro. En el primero, un despiadado capitán franquista impone la ley del más fuerte en unos montes todavía habitados por maquis que luchan contra el recién instaurado régimen. En el segundo, una niña se precipita a una peripecia terrorífica plagada de peligros y de seres sobrenaturales. Los dos mundos son las respectivas caras de una misma moneda, fusionadas por el hecho de que la cría es ahora la hijastra del maléfico militar.

Aunque existe una evidente descompensación entre el universo real y el fantástico, lo cierto es que del Toro sale bien parado de un desafío nada simple. Tal y como hiciera en El espinazo del diablo, el contexto de la Guerra Civil española le sirve para elaborar una película de género con la que nos convence de que los relatos de terror no son más que evocaciones de la triste realidad. Lo logra, además, mediante una dirección imaginativa y un guión que, aunque irregular, maneja un clímax muy eficaz. A la combinación, desde luego resultona, hay que sumarle una pieza sin la que creo que la obra se desplomaría: el trabajo de Sergi López en la composición de un villano memorable, oscuro, despiadado pero terriblemente humano en su inhumanidad. Su mirada, de hecho, resume ese halo de belleza de lo terrible que impregna los fotogramas de un filme que se da por bienvenido en nuestras grises fronteras de celuloide.

 

publicado en
Dgratis
(20 de octubre de 2006)