Michihuerta.com-La jungla 4.0

La jungla 4.0
(Len Wiseman)

 


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Muñecos de goma
 


Hacia finales de los ochenta, el sagaz productor Joel Silver apretó con tino una tecla de lo más rentable. El concepto de La jungla de cristal era sencillo y eficaz, sobre todo porque encajaba como un guante en las nuevas estrategias del Hollywood de la época. Entre las razones del éxito destacaba, además, el talante de John McClane, el héroe incorporado por un Bruce Willis que hacía de la acción desdramatizada y socarrona su rasgo de estilo principal, si bien la operación sólo actualizaba los rasgos del arquetipo que durante décadas fue forjando el cine más sudoroso.

Después llegó el agotamiento de la fórmula con el avaro estiramiento de la saga. Y ahora, en plena resurrección de los héroes que debieran estar jubilados, McClane se suma al boxeador Rocky y al belicoso Rambo, cuyo regreso ya está anunciado. Regresan con actitud de estar de vuelta de todo y como si no les quedara más remedio que hacerlo porque el mundo que se ha quedado sin referentes morales y no puede sobrevivir sin sus músculos justicieros. Qué bien.

No es de extrañar, pues, que La jungla 4.0 sea un filme que estire los males de sus hermanas mayores y sea incapaz de conservar el encanto que, progresivamente, éstas fueron perdiendo. El relato abusa una y otra vez de los tópicos, multiplica hasta el infinito sus fantasmadas y envuelve sus piruetas en un discurso ideológico que pone los pelos como escarpias.

La inverosimilitud de cada secuencia de acción se torna insoportable porque los seres humanos que desfilan por el relato son de goma, tanto física como emocionalmente. Para disfrutar de él, al espectador sólo le queda la opción de asumir que el cine es una forma de espectáculo al que no cabe exigirle nada. De lo contrario, y como en el caso de quien esto firma, no tendrá más que motivos para indignarse ante las hazañas de un tipo que se presenta como un tipo crepuscular pero cuya resistencia está a la altura de la de cualquier superhéroe intergaláctico. Un tipo al que ya deberían dejar que descanse en paz.

publicado en
Dgratis
(28 de septiembre de 2007)