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Apocalypse now (redux)
(Francis Ford Coppola)

   


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El horror sigue vigente

 


Apocalypse now no es una película sobre la guerra de Vietnam. Es la guerra de Vietnam”. Francis Ford Coppola se plantaba delante de los periodistas en el festival de Cannes del 79 y explicaba con una frase demoledora todo aquello que su película dibujaba con dolorosa precisión en hermoso celuloide. Más de veinte años después, contemplada con el sosiego del paso del tiempo y enriquecida con cuarenta y tres minutos de material adicional, Apolypse now (Redux) conserva hoy todo el poderío que convirtió a la primera versión en una de las indiscutibles obras maestras del cine moderno.

Sigue vigente su negra belleza por intemporal. Sencillamente porque la criatura de Coppola no es sólo la guerra de Vietnam sino todas las guerras, las venidas y por venir. Mientras haya un sólo tambor poniendo música a la muerte existirá un Willard (Martin Sheen) cayendo a un pozo sin fondo, viajando sin retorno a la verdad del dolor, a esa extraña lucidez que se roza con la demencia. Mientras los hombres sigan matándose en nombre de lo que sea seguirá existiendo un Kurtz (Marlon Brando) incapaz de soportar la hipocresía, el engaño y la moral disfrazada. Mientras siga existiendo el horror (eterno compañero de viaje, quizás, de la naturaleza humana) Apolaypse now no habrá perdido un ápice de viveza.

La versión que ahora se nos presenta conserva intacto el espíritu de su predecesora y subraya su intemporalidad. Apolaypse now (Redux) ha aportado mayor hondura en el retrato del capitán Kilgore (Robert Duvall), ha impregnado de erotismo desesperado a varios de sus personajes (conmovedor encuentro entre las chicas Playboy y los soldados de la lancha) y, sobre todo, ha acentuado el matiz histórico y político de la obra. La secuencia de la plantación francesa a la que llega Willard es una excelente pieza que oxigena el ritmo, aviva una lectura complementaria y apuntala las aristas más escondidas del fatigado viajero que debe matar a Kurtz. Secuencia suprimida en su día y que explica con más riqueza, si cabe, el hipócrita contexto que crea y alimenta al monstruo del que siempre se acaba por prescindir.

El horror, pues, sigue aquí en el 2002, colándose invisible entre las líneas de la información política, habitando silencioso en todas y cada una de las guerras que en verdad no vemos. Es cierto, en Irak, en Palestina, en Cachemira, en Afganistán, en cualquier parte del mundo y en este mismo instante hay un Willard y un Kurtz, las dos caras de una moneda que apenas paga el impuesto de tanta locura y tanta sangre. Gracias a Coppola y a Apolaypse now (Redux) podremos ser siempre testigos de lo que no es deseable ver porque es necesaria la ceguera para soportar una gran verdad: que el bien y el mal apenas están separados por una fina barrera que nadie puede identificar.
 

publicado en
Cine para leer
(julio-diciembre/2002)

País: EE.UU.
Dirección:
Francis Ford Coppola
Guión:
John Milius, Francis Ford Coppola, basado en la novela El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad
Fotografía:
Vittorio Storaro
Montaje:
Walter Murch
Música:
Carmine Coppola
Intérpretes:
Marlon Brando, Robert Duvall, Martin Sheen